La mala calidad del aire en el Valle de México representa una situación "violatoria del derecho a un medio ambiente sano" para millones de habitantes en la capital mexicana y sus inmediaciones, denunció hoy la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).
El organismo presentó un informe sobre la calidad del aire en la urbe, donde viven 8 millones de personas, 20 si se suma el área metropolitana, en el que denuncia que el 80 por ciento de las emisiones proceden del sector del transporte, sobre todo de los automóviles particulares.
El informe recuerda que cada año se producen "4.000 muertes por padecimientos respiratorios y cardiovasculares asociados a la contaminación del aire" en la Zona Metropolitana del Valle de México, que incluye al Distrito Federal y parte del Estado de México.
"Además se atienden 110.000 casos de emergencias hospitalarias y se agravan los síntomas de unos 5.000 niños y niñas que padecen asma", agregó el titular de la CDHDF, Emilio Álvarez Icaza.
Álvarez reconoció que en la capital se da "uno de los contextos ambientales más complejos del mundo" y que la propia Organización Mundial de la Salud la ubicó en 1992 entre las siete megalópolis más contaminadas del mundo.
Los dos contaminantes más abundantes son las pequeñas partículas generadas por la combustión de hidrocarburos y el ozono, "que rebasa el límite de concentración horaria el 51 por ciento de los días del año".
Al año se emiten dos millones de toneladas de monóxido de carbono, más de 886.000 toneladas de compuestos orgánicos, 194.000 toneladas de óxido de nitrógeno, 23.000 toneladas de partículas menores a diez micrometros y casi 7.000 toneladas de dióxido de azufre.
Para evitar el previsible agravamiento de la situación, la CDHDF recomienda mejorar la educación ambiental, actualizar los parámetros de exposición permisibles y la normativa para hacerla más restrictiva, y coordinar mejor la labor de las autoridades federales, estatales y municipales.
Por su parte, la secretaria de Medio Ambiente del Distrito Federal, Martha Delgado, se mostró preocupada por un problema que a su juicio deriva fundamentalmente de la existencia de un parque automotriz de 4 millones de autos que crece en 200.000 cada año.
Son estos vehículos los que arrojan la mayor parte del monóxido de carbono y el 82 por ciento de los óxidos de nitrógeno que hay en el aire.
Contra lo que cree la mayoría de la población, según datos de encuestas recabadas en el informe, son los automóviles particulares, el 80 por ciento de los que circulan, los que más ensucian el aire.
Estos vehículos expulsan el 52 por ciento del monóxido de carbono, el 33 por ciento de los óxidos de nitrógeno y el 21 por ciento del dióxido de azufre.
Sin embargo, sólo cubren el 28 por ciento de los viajes que se requieren cada día, frente al 45 por ciento que cubre el transporte público terrestre y el 5 por ciento del metro.
La capital del país invierte cada año unos 20.000 millones de pesos (1.480 millones de dólares) en mejorar los sistemas de transporte público limpio.