El jugador emblema hasta el pasado martes de los Medias Rojas de Boston, no sólo abandonó a su equipo, sino que además se fue con el "enemigo", el eterno rival, para dejar una vez mas en evidencia la gestión de los directivos de la franquicia de Boston.
Aunque, en este caso, como sucedió con el "robo" de Alex Rodríguez, el único mérito de los Yanquis no es otro que el de los millones y un agente sin escrúpulos, llamado Scott Boras, que cumple a la perfección su filosofía mercantil de vender su cliente al mejor postor.
El resto de las valoraciones como dijo el presidente de los Medias Rojas, Larry Lucchino, son puras especulaciones y análisis que se pueden hacer, pero que al final llegan al mismo final, el poder que tienen los millones del dueño de los Yanquis, George Steinbrenner.
Damon se fue de los Medias Rojas porque le ofrecieron un contrato garantizado por cuatro años y 52 millones de dólares, mientras que la primera oferta que había recibido de su ex equipo, durante la reunión invernal de Dallas, había sido de el mismo periodo de tiempo, pero sólo 40 millones de dólares.
La diferencia es considerable y por lo tanto, ni Damon, ni mucho menos Boras, que participa como es lógico del porcentaje correspondiente del monto del fichaje, se lo pensaron dos veces y anunciaron que la decisión había sido tomada.
Damon lo dio todo mientras estuvo con los Medias Rojas y fue un jugador clave para que hace dos temporadas ganasen su primera Serie Mundial en 86 años, de ahí que tanto Lucchino como Jed Hoyer y Ben Cherington, que hacen las funciones de gerente general, alabasen la aportación que hizo.
Damon se va al equipo que más daño le puede hacer a los Medias Rojas.
"Queríamos que siguiese con nosotros, estábamos dispuestos a hacer un gran esfuerzo, pero al final no pudo ser y nos sentimos frustrados", explicó Larry Lucchino, Presidente de Boston.