Al menos 32 guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) han sido abatidos en los últimos cuatro días por los militares en los departamentos colombianos de Antioquia (noroeste) y Santander (noreste), informó ayer la jefatura castrense.
"Según el reporte de las tropas de tierra, de la Fuerza Aérea y lo que nos manifiestan los campesinos de la región, consideramos que el ELN puede tener en este momento un número aproximado de 30 bajas, que incluso puede ser superior", afirmó el comandante de la Cuarta Brigada militar, general Eduardo Herrera.
Los soldados que dieron muerte a los rebeldes en una zona rural del municipio de San Francisco (470 km al noroeste de Bogotá, en Antioquia) también destruyeron once campamentos del comando "Carlos Alirio Buitrago", uno de los más recalcitrantes del ELN, el segundo grupo subversivo del país.
El grupo guevarista escondía en esos campamentos a varias personas que secuestraba en Antioquia y planeaba desde allí los ataques dinamiteros contra la infraestructura energética del noroeste de Colombia, dijo el jefe militar.
Herrera señaló que efectivos del Ejército, la Fuerza Aérea y de una unidad de despliegue rápido de los organismos militares proseguían este miércoles las operaciones en San Francisco, para ubicar otros escondites del ELN.
La operación del Ejército, denominada "Resplandor", también dejó un soldado muerto y cuatro heridos, informaron las fuentes.
Los militares mostraron a la prensa los campamentos destruidos en Antioquia, pero no los cadáveres de los insurgentes.
Otros dos guerrilleros guevaristas fueron abatidos el martes por soldados de la Quinta Brigada en el puerto fluvial de Barrancabermeja (380 km al norte de Bogotá, en Santander), el principal centro de refinación de petróleo del país, informó el comando del Ejército en un comunicado.
El ELN, que ha iniciado "contactos exploratorios" de paz con el Gobierno colombiano, se negó a decretar una tregua con motivo de las festividades de Navidad y Año Nuevo, tal como lo propuso el presidente Andrés Pastrana a las guerrillas izquierdistas y a los grupos paramilitares de extrema derecha, enemigos acérrimos de los rebeldes.
La propuesta sólo fue acogida por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) -el mayor grupo insurgente, comprometido en una negociación de paz-, que el pasado 20 de diciembre anunció un cese unilateral de hostilidades que se extenderá hasta el próximo 10 de enero.
Las FARC anunciaron el alto el fuego tras demandas de una violenta escalada en la que, según el Ejército, murieron unas 200 personas entre civiles, militares, policías y guerrilleros.
De acuerdo con la institución castrense, el grupo marxista sufrió en esa oportunidad el mayor número de bajas -más de un centenar-, aunque no se mostraron los cadáveres a la prensa.