El escritor Carlos Fuentes acude al humor para reflejar en su nueva novela, "Adán en Edén", la corrupción que hay en México y la violencia que genera el narcotráfico, un problema que propone combatir con la colaboración de las policías secretas de la antigua Alemania Oriental, de Israel o de Francia.
"No hay otra manera de ganar la batalla contra el narcotráfico". Esas fuerzas especiales "se enfrentan a los criminales y actúan como criminales, cortan cabezas y son peores que ellos", dijo Carlos Fuentes en una entrevista con Efe, en la que comentó las claves de esta novela, publicada por Alfaguara.
En ella, combina la ficción y la crónica periodística, el horror y el humor.
Fuentes lleva más de cincuenta años reflexionando sobre la realidad mexicana en sus novelas, y "Adán en Edén" no es una excepción. En sus casi 184 páginas emergen con fuerza "los eternos ritos de la corrupción nacional", los juegos del poder, el narcotráfico y el contrabando de armas.
Y su forma de contarlo es a través del personaje de Adán Gorozpe, un abogado y empresario que "da el braguetazo", casándose con Priscilla Holguín, la hija del "Rey del Bizcocho", y que acaba siendo "más rico que su suegro".
En la vida de Gorozpe, irrumpe Adán Góngora, responsable de la seguridad nacional, quien, para acabar con la violencia en México, se alía con los criminales y encarcela y mata a inocentes y a delincuentes de poco pelo "para justificar la acción policíaca".
Esa forma de actuar es similar a la de "los falsos positivos" de Colombia: "Matar a chicos inocentes de las barriadas o de donde sea con tal de conseguir el número de cadáveres que quieren tener cada día", explicó el autor de "Terra Nostra", cuyo rostro jovial y bronceado no refleja los 81 años que tiene.
Fuentes lleva a la ficción la que, en la vida real, cree que sería la mejor fórmula para acabar con el narcotráfico en México: contratar a "cuerpos de seguridad de la antigua Alemania Oriental, de Israel o de la Sécurité francesa".
"La Policía de México no puede hacer nada y el Ejército se resiste a combatir a los narcos, siente que no es su misión", afirmó Fuentes, quien es consciente de que su solución para combatir el narcotráfico "es muy dura" y choca con las prácticas democráticas.
Pero no ha "inventado" él la fórmula: "estos cuerpos de seguridad están actuando en todo el mundo, y lo hacen en secreto". "Son utilizados por los Gobiernos porque son implacables y muy bien organizados, capaces de enfrentarse a esos criminales. Pero eso pasa en secreto, no compromete la soberanía del país donde actúan", agregó el escritor.
Y "otra manera" de acabar con el tráfico de droga, "un problema global en la era global", es "despenalizar su uso poco a poco, aceptándola como algo normal en la vida", una fórmula que Carlos Fuentes viene proponiendo desde hace tiempo y en la que coincide con políticos iberoamericanos como "Ernesto Zedillo, Fernando Enrique Cardoso y Carlos Gaviria".
El protagonista de "Adán en Edén" busca su paraíso particular en la tierra, y en parte lo encuentra en "Ele", su amante. La relación secreta de la pareja es, para el autor, "la esencia de la novela. De ahí surge todo lo demás".
Gorozpe lleva una doble vida y mantiene el matrimonio con su mujer, aunque Priscilla es más bien boba y atolondrada y no lo satisface en ningún aspecto.
Pero es difícil alcanzar el paraíso cuando se vive en un país como México, y más "ahora que la Iglesia católica ha eliminado el limbo que es donde hubiéramos ido nosotros antes", bromeó Fuentes, en cuya nueva novela la religión juega un papel destacado.
"En México, desempeña ese papel porque, finalmente, a medida que se pierde la confianza en las instituciones, en la política, en los partidos, lo que queda es la fe religiosa", añadió el escritor, para recordar que, en su país, "la Virgen de Guadalupe es sagrada" y por eso surgen personajes como el que ilustra la portada de la novela: un niño Dios con alas que "predica a las multitudes" y les lleva "un mensaje religioso".
Con el excelente humor que impregna "Adán en Edén", Fuentes habla también de la importancia que las telenovelas están adquiriendo en Latinoamérica, y para ello recupera a Rodrigo Pola, un personaje de "La región más transparente", que ahora se ha convertido en magnate de la televisión.
"Arturo Fontaine, novelista chileno, espera un Cervantes de la telenovela que la rescate de la mediocridad y la convierta en un arte, como pasó con Cervantes, que tomó las novelas de caballería y las convirtió en otra cosa".
"La telenovela adormece a la gente y llena a veces su vida", reflexionó Fuentes.
Visión.Interrogado sobre otros temas relacionados con la realidad de su país y el continente, el escritor mexicano confió en que Cuba y Estados Unidos alcancen, de la mano de Barack Obama y de Raúl Castro, un acuerdo para mejorar las relaciones entre ambos países, que sólo ve entorpecido por la oposición de Fidel Castro.
El Premio Cervantes, agudo observador de la situación política de Latinoamérica, se refirió a la "relación muy clara" que existe entre Raúl Castro y el Gobierno de Obama, que "cada vez que progresa -explicó-, Fidel publica un artículo crítico, vociferante y asusta a todo el mundo".
"La gran barrera es una barba", subrayó Fuentes, que consideró "inevitable" que en el futuro haya un acuerdo entre Cuba y EE.UU.
Y si se lograse, la Administración Obama sería un buen escenario porque, a juicio del Premio Cervantes, se trata de un Gobierno "inteligente, democrático y comprensivo con lo que pasa fuera de las fronteras estadounidenses".
Pese a que la crisis ha tenido un menor impacto en los países de la región, el autor de "La muerte de Artemio Cruz" subrayó que todavía "la mitad de la población de América Latina sigue viviendo en la pobreza".
Y destacó que aún Brasil, el país líder de la región, presidido, dijo, por un "un hombre inteligente", al referirse a Luiz Inácio Lula da Silva, sigue registrando niveles de pobreza que alcanzan al 30 por ciento de la población.
Esta lacra es también, a su juicio, el origen de los regímenes populistas como el encabezado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de quien dijo "se le están cayendo todas sus bazas".
Entre las soluciones para acabar con la pobreza, el autor de "El instinto de Inez" propone que los países inviertan en capital humano y en planes de desarrollo, así como en salud y en educación.
"No se está haciendo porque los Gobiernos son muy cómodos y cuentan con otros ingresos en dólares", dijo, para precisar que en el caso de México "empleamos las remesas de los trabajadores, el turismo y el petróleo".
Tres recursos, que según el escritor, se "están secando. Por ello, vamos a tener que trabajar para crear un país viable".
Un reto que supone, a su juicio, también un "desafío político" al que "el actual Gobierno (de Felipe Calderón) no está respondiendo" y sí podría afrontarlo "un Gobierno con gente joven que sepa entender que los problemas de México se resuelven en México y que son problemas que se han aplazado desde hace treinta o cuarenta años".
Carlos Fuentes incluso va más allá y señala que "si México no quiere una intervención norteamericana, más vale que empecemos a arreglar nuestros problemas".