Aparte de la expectativa que había sobre la presentación del Clásico Presidente de la República, durante la semana, también estuvo el lamentable accidente que sufrió el jinete panameño René Douglas en el Hipódromo de Arlington, en Chicago.
Los primeros reportes, basados en las declaraciones del agente de Douglas, no fueron nada halagadores, aunque siempre quedó abierta una ventana de esperanza, pues se informó que había que esperar que la hinchazón que tenía en su cuerpo, producto de la caída y la operación, desapareciera para definir su futuro.
Antes del accidente René Douglas era uno de los jinetes panameños más importantes que actuaba en Estados Unidos, además de que su producción y consistencia le auguraban muchos años más de éxitos en su ya brillante carrera.
No queremos levantar falsas expectativas, pero tampoco es bueno cerrar las puertas a la acción y la misericordia de Dios, quien finalmente dirá la última palabra.
De todas estas cosas es bueno sacar alguna lección y qué mejor enseñanza para los novatos en este deporte que decirles que abran los ojos y tomen conciencia de que cada vez que se encaraman sobre un equino de carreras están poniendo en riesgo su futuro, su salud y hasta su vida, por lo que deben actuar con prudencia y con espíritu de conservación.
Definitivamente que nadie sale a la pista de carreras a hacer daño, pero el buen juicio y el evitar las maniobras temerarias ayudan mucho en esa causa.