El Liverpool, un club presionado con demasiados lesionados y que atraviesa momentos críticos, viajó ayer a Francia consciente de que hoy, ante el Lyon, sólo le sirve la victoria si quiere mantener vivas sus opciones de supervivencia en la Liga de Campeones.
En casa, el Lyon pretende confirmar el golpe de efecto que dio hace quince días en Anfield, donde se impuso 1-2 y conquistó el grupo E.
Los franceses comienzan a ver engrasada su máquina y se encuentra ya en la segunda plaza de su liga doméstica a tan solo dos puntos del Girondins de Burdeos.
El entrenador, Claude Puel, ve a su equipo cada día más en forma y los jugadores importantes empiezan a dar su rendimiento.
Es el caso del argentino Lisandro, en quien el técnico tiene puestas muchas expectativas. La prueba de ello es que apenas jugó una hora el pasado fin de semana contra el Saint-Etienne, pese a que el partido no estaba ganado.