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Al mediodía

“¡Oh, tú, corrupto, regenérate o que Alá se apiade de tu alma pecadora!” Las mil y una noches.


Cuando le hablé a Tito Piedra de los cuentos de Las mil y una noches, me dijo que no intente compararlas con las noches panameñas, que en Panamá las noches son para roncar. Que aquí se vive de verdad al mediodía. Las mejores comidas ??"dice-, los peores accidentes, las más ardientes protestas, los más atractivos entierros, las más dulces y escondidas entrevistas en el push, los más estrepitosos tranques y las más truculentas telenoticias, se producen al mediodía. Bueno, ustedes ya saben que Tito está más gufi que el que quiso inventar una cerveza con la espuma abajo para que no se pegue a los bigotes. Ponga atención. Tito jura que más gufis que él son los que creen en la política. Que hay que estar requete gufi para creer en promesas de políticos.

Le discutí. En política, como en todo, dije, hay para escoger entre buenos, malos e inodoros. Creo que los buenos sienten sinceramente el deseo de servir a sus conciudadanos, a Dios y a la patria, bla, bla... ¡Diablos, casi me lo creí!

Me maravilla el talento de Naguib Mahfuz, En el libro Las noches de las mil y una noches, continúa las historias que Scherezada le contó, entre abrazos y suspiros, al despechado Schahriar. Mahfuz sacude conciencias con alegorías fantásticas. Sus historias nos devuelven antiguos y olvidados conceptos que una vez habitaron en el mundo: la fraternidad y la honradez. ¿Sabe a quién utiliza para escarmentar a los bandidos? A los genios, a los Efrits, cansados ya de construir palacios para Aladinos y de retar a sabios como Salomón. Temo esa nueva personalidad que da Mahfuz a los genios. No frotaré más lámparas ni destaparé botellas encontradas en la playa. Estos genios modernos son terribles. Atormentan sicológicamente a los hombres para que se vean como realmente son. Y ahí está, cuando los hombres nos vemos como realmente somos, algunos prefieren morir. Libro duro y fabuloso. Desde el principio, escuchamos entre sus páginas las trompetas que anuncian el ocaso de la corrupción (¡Así sea!). La parte más deliciosa, es la descripción del curioso castigo que reciben los corruptos y malvados. ¡Póngale atención al mensaje de Mahfuz: ¡Arrepiéntete, sinvergüenza, estás a tiempo!

 

¡Caraxo, se me olvidó que tú no lees... y menos al mediodía!


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388724
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América