El amazónico departamento (provincia) del Beni de Bolivia se declaró en estado de alerta ante el inminente peligro de inundaciones que afectarían en los proximos días a varias poblaciones de la región, informó ayer el Ministro de Desarrollo Sostenible, Ronald Mac Lean.
De acuerdo con los reportes del Servicio Nacional de Metereología e Hidrología (SENAMHI) las persistentes lluvias que castigan desde hace más de dos meses al territorio boliviano han ocasionado una importante subida del nivel de aguas en la cuenca amazónica.
Los datos indican que las aguas del río Mamoré, uno de los más importantes que cruza el Beni (noreste), está a sólo 20 cm de alcanzar el nivel del terreno.
Varias localidades ribereñas ya han sido anegadas y se prevé que en los siguientes cuatro días las aguas lleguen incluso a Trinidad, la ciudad más importante de la región.
De acuerdo con el pronóstico del SENAMHI las lluvias continuarán castigando gran parte del territorio boliviano durante el mes de marzo y en algunas regiones aún en abril.
El duro temporal que soporta el país ha ocasionada pérdidas por alrededor de 120 millones de dólares en la agricultura por la destrucción de más de 100.000 hectáreas de cultivos, principalmente de soya y arroz del este boliviano.
Según un último reporte de la Dirección de Defensa Civil, los desastres naturales han afectado a más de 58.000 familias, unas 300.000 personas, que todavía esperan la ayuda del gobierno.
Las lluvias han hecho estragos en cerca del 70% de las carreteras del precario sistema vial boliviano, de acuerdo con una evaluación oficial de un importante Servicio de Caminos que por la falta de recursos no puede hacer frente a la emergencia.