El embajador de los Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, se pronunció sobre el voto emitido por Panamá en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a favor de la resolución que pide poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra Cuba.
Cabrera abordó la decisión del gobierno panameño recordando la soberanía del país centroamericano, al tiempo que reafirmó la postura de la administración estadounidense frente al régimen de La Habana y la defensa de las libertades fundamentales en la región.
Defensa de la democracia y críticas al régimen cubano
El jefe de la misión diplomática estadounidense explicó que la postura de Washington en las Naciones Unidas responde a un compromiso con la población de la isla tras casi siete décadas de dictadura.
"Yo no lo categorizaría como un voto sobre el embargo, esto es un voto a favor o en contra del pueblo de Cuba. Estados Unidos votó a favor de un pueblo que ha vivido 68 años bajo una dictadura opresiva, que les ha quitado todo, los ha dejado sin comida y sin derechos", manifestó Cabrera.
Asimismo, el diplomático enfatizó que la crisis social y humanitaria en Cuba no se resuelve con retórica diplomática:
Sostuvo que el pueblo cubano no requiere "declaraciones ni excusas" porque estas no otorgan libertad, sino transformaciones estructurales hacia la democracia.
Señaló que la ciudadanía en la isla enfrenta graves dificultades económicas, falta de libertades civiles y la existencia de prisioneros políticos.
Destacó que varias naciones del hemisferio han modificado sus posturas históricas en las votaciones sobre Cuba para priorizar los derechos humanos.
Respeto a la soberanía panameña y solidez de la alianza bilateral
Al ser consultado sobre la posición asumida por la Cancillería panameña en el foro internacional, Cabrera respetó el margen de decisión de las autoridades locales.
"Panamá es un país soberano y corresponde a sus autoridades tomar sus propias decisiones", reconoció el embajador, matizando que Washington continuará promoviendo que más naciones se sumen a la presión internacional por la democracia en Cuba.
A pesar de las discrepancias puntuales en la política exterior hacia el Caribe, Cabrera restó tensión a la relación bilateral y reafirmó la solidez de los nexos históricos entre ambas naciones.
El representante diplomático concluyó destacando que los más de 120 años de relaciones bilaterales entre Panamá y Estados Unidos constituyen una base sólida para que, aun existiendo diferencias de criterio, ambas naciones sigan trabajando estrechamente como socios, amigos y aliados estratégicos.