Deportes

Algo pasó en el mar


Era sábado, un día particular que en nuestra redacción destinamos a cubrir actividades turísticas. A mí me enviaron a 153 kilómetros de la capital salvadoreña, varias millas de donde se dice fue el epicentro de este catastrófico siniestro que enluta a miles de compatriotas.
Al filo de las 11:30 de la mañana, habíamos llegado hasta las playas de El Cuco, en el departamento de San Miguel, en la Zona Oriental.
Ahí, el conductor de nuestro equipo instaló nuestro pick up doble cabina sobre la arena, un par de metros del insistente oleaje a petición mía, mientras nuestra fotógrafa y un colega nuestro disfrutaba del paisaje.
Cinco minutos después, la gaviotas se levantaron espantadas, un presagio al que se le sumó un ventarrón interminable que creímos nos movía el carro, sin embargo no era así, yo insistí que era un temblor, mientras observaba que las arena de la playa se encogían y se estiraban ante la mirada de un centenar de pescadores se quedaron perplejos.
Los neumáticos del vehículo se deslizaban en la arena, y las olas se acrecentaban, como los retumbos que de ella emanaban.
Presas del pánico salimos del lugar para encontrarnos con cuadros aterradores, donde miles de casas de campesinos habían cedido ante el movimiento, mujeres que lloraban de histeria y retumbos que sucedieron a cuatro temblores más, después del terremoto.
Por todas las carreteras la historia se repite, casas en el suelo, hospitales destruidos sus enfermos en las calles y familias enteras soterradas.
La radio y la televisión se encadena anunciando las primeras destrucciones, ¡Un terremoto sacudió nuestro país! ¡Se desconoce las víctimas! ¡No hay sobrevivientes!.
Algunas poblaciones y zonas residenciales se convirtieron literalmente en cementerios. La energía eléctrica se fue, no hay agua potable.
La gente enloquecida intentaba usar los teléfonos, pero todas las transmisiones estaban muertas.
Al llegar a la capital la historia era peor, todo el mundo buscaba familiares, buscaba medicina; mientras los edificios mostraban con fisuras y derrumbes, el poder de este terrible movimiento, que sumerge en el dolor a todo un país, que ahora implora ayuda y resignación, mientras llora a aquellos que no pudieron escapar al terremoto.


fecha edicion
old id
5687
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América