Según los expertos, este deporte tuvo en Panamá un período de oro en los años de 1926 a 1935 cuando se organizó la Liga Nacional. Los programas de la Liga Profesional, se iniciaron un año después.
Según decían era imposible que la liga reconociera a los jugadores una remuneración mensual que les permitiera acudir a las prácticas sin interrumpir sus labores regulares como empleados de la construcción y otras empresas. Así que el Municipio de Panamá, había accedido a ofrecerles trabajos eventuales remunerados para que pudieran cumplir como jugadores en la liga de béisbol.
Un jugador de origen jamaicano que era formidable cuando agarraba el bate fue asignado una vez con un compañero para que le dieran una mano de pintura a ciertos espacios ubicados en Las Bóvedas.
Cuentan que al llegar al lugar, el gran deportista miró atentamente por los alrededores y señalando hacia el alto obelisco en cuya punta se halla el emblema de Francia. Inspirado en el gallo rampante, dijo a su compañero:
Oye, yo pinta, pero tu pinta la gallo.
Desde ese día los fanáticos del béisbol lo aclamaron con el chusco apodo de "pinta la gallo" que él mismo inspiró.
(Tomado de "La Casa Cuenta su Historia").