Lewis Hamilton no logró que se revirtiese la sanción que recibió en el Gran Premio de Bélgica, por lo que el piloto británico de McLaren sigue al frente del mundial de Fórmula Uno con una exigua ventaja de un punto sobre el brasileño Felipe Massa a falta de cuatro carreras en el calendario.
Hamilton cruzó la meta primero en el circuito de Spa a comienzos de mes, pero los comisarios le sancionaron con 25 segundos por saltarse una chicane, lo que le relegó al tercer lugar en la carrera. Massa, de la escudería Ferrari, fue proclamado como el triunfador.
En procura de una ventaja de siete puntos en el campeonato, Hamilton apeló la sanción ante un tribunal de apelaciones, pero el panel de tres jueces desestimó los argumentos.
Pero la Federación Internacional de Automovilismo convalidó el martes la decisión inicial de los comisarios.
"El artículo 152 del Código Internacional estipula que las sanciones por adelantamientos 'no son susceptibles a una apelación", indicó la FIA.
Hamilton se encontraba de viaje rumbo a Singapur, que el domingo será la sede de la primera carrera nocturna de la F1 y en donde reanudará su pulseada con Massa.
El líder de la escudería McLaren aseguró tras conocer la decisión de la Corte de Apelación de la FIA que, seguramente, "mucha gente esperaba que me hundiera en una depresión, pero nada de eso, todo lo que quiero es dejar esto atrás y hacer lo que mejor sé, pilotar frente a otros pilotos al máximo nivel".
"Somos pilotos de carreras y, por tanto, de naturaleza competitiva. En mi caso me gusta adelantar y no es nada fácil, pero sientes algo grande cuando consigues una buena maniobra de adelantamientos y si la presencian muchos espectadores en el circuito y en la televisión, todavía mejor", aseguró Lewis Hamilton, quien corroboró que estaba "desilusionado pero no deprimido".