Una Argentina relajada, por momentos demasiado amistosa, igualó ayer 0-0 con Arabia Saudí en Riad sin dejar huella, con un Lionel Messi a media máquina y una selección local entusiasta y respondona que dio vida al partido.
La dinámica del corte impuesta por los árabes neutralizó todo intento creativo de los argentinos, que no lograron ventajas ni siquiera con algunos destellos de Messi, aislado del resto del equipo y casi sin respuestas en sus esporádicos intentos de crear peligro.

El seleccionador argentino, Alejandro Sabella, dijo horas antes del partido que aprovecharía la oportunidad para “probar jugadores”, al referirse al zaguero Coloccini, al medio centro Tino Costa y al punta Salvio, sustitutos de los lesionados Garay, Gago e Higuaín, y también a Di Santo y Augusto Fernández.
En el arranque quedó en evidencia cierta tibieza del combinado saudí, que permitió que Di María, Messi y Agüero jugaran con soltura hasta los límites del área local, donde el equipo de Frank Rijkaard levantó un sólido bloque defensivo.
Pero la progresiva lentitud y la falta de sorpresa de los sudamericanos dieron aire a los árabes, que sacaron a relucir algunos recursos técnicos individuales, se atrevieron a progresar en el campo y asomarse con el balón dominado al terreno del rival.
“No hicimos las cosas que teníamos que hacer desde el principio y aunque después jugamos mejor, no logramos la victoria. Lo de hoy (ayer) no puede volver a pasar”, dijo Messi tras elencuentro.