Los boxeadores extranjeros que intervendrán en la cartilla del próximo 5 de mayo en el Centro de Convenciones ATLAPA, arribaron ayer a nuestro país.
La pelea estelar de esta cartilla estará a cargo del venezolano Félix Machado, quien combatirá frente al istmeño Anselmo Moreno.
Otro pleito interesante lo protagonizarán Edgar Veláquez y el excampeón colombiano Kermin Guardia.
Los boxeadores pasarán hoy los exámenes médicos en el gimnasio Roberto Durán.
Los tantos del equipo Plaza Amador fueron concretados por José Justavino, quien entró en el segundo tiempo y Luis "Matador" Tejada.
En ese momento hacíamos camisetas, le poníamos la piña y una barra roja encima; tengo tantos pero tantas anécdotas tan divertidas, por ejemplo, un día teníamos un desfile de moda tres meses antes de la caída de Noriega, mis modelos entre ellas un holandesa amiga de nosotros que había trabajado con Christian Dior. Estábamos en el Teatro Nacional varios diseñadores y de repente sale la chica, tenía un vestido blanco con una piña amarilla enfrente. En ese instante era arriesgado vestir de blanco y más mostrar piñas. Unas hojas de piñas que se parecieran a militar, de repente la modelo llega ante el público se abre el vestido, sujetado por un zipper, y se le cae la piña y deja ver su seno. Toda la sala comienza a comentar en ese instante "se cayó la piña". "Mañana me ponen presa", pensé.
HB: Sí, en Europa estamos vendiendo carteras con unas aplicaciones nuestras, que me parece muy interesante. Es difícil hacer negocio con Europa actualmente, primero porque durante tres o cuatro años mi esposo estuvo muy enfermo, yo viajaba a Houston para chequeo médico. No tenía mucho tiempo. En realidad vendí mucho más en Estados Unidos; ahora mismo acabo de entregar un gran pedido a un fabricante de carteras que se llama Renaud Pellegrino, es uno de los fabricantes de carteras más sofisticados y le estamos haciendo constantemente nueva colección.
HB: Hace más de 15 años estamos haciendo esta cosa, y logramos mantenerla, es una pasión, no son los resultados económicos, es una pasión; cada vez que hago una empresa tu sientes el maravilloso calor humano, tienes una mundialización humana, porque eso es lo que me apasiona; algunas de nuestras bordadoras no hablan español; tenemos un traductor.
HB: Sí. Además hay una cosa: nos entendemos, conocen el trabajo, buscamos telas juntos, saben, afinamos el producto más y más y ellas están tan entusiasmadas; mucha gente dice que no es fácil trabajar con los kunas, a mí me encanta porque tienen esta inteligencia y este orgullo de hacer un trabajo bien hecho. Mandamos en abril-marzo un vestido a un diseñador en Francia llamado Dominique Sibau; nos mandó un prototipo de los años 30 (1930), nos dio un patrón, nos dio una tela y logramos hacer un vestido. Cuando lo recibió me llamó directamente diciéndome que ese es un trabajo que no se ha visto en Francia hace cincuenta o 60 años. De verdad lo que estamos logrando hacer aquí es un trabajo excepcional.
HB: La presentación una vez al año en día de moda es lo que siempre te hace preparar cosas nuevas, pero hemos presentado una colección en Palma de Mayorca hace cinco años, fuimos los primeros invitados por Smithsonian Institute en Washington a presentar una colección de artesanos fuera de la gente de New York, y fue muy integrante; hemos ido a Guayaquil, acabamos de venir de Naciones Unidas donde representamos a Panamá el tres de abril frente a otros once países, y fue comentaba muy bien nuestra muestra.
HB: En todo. Ahora en julio estoy tratando de ir a New York a presentar una colección, porque lo que presentamos en abril era más glamour Naciones Unidas; estaba para dar la impresión de resaltar la artesanía panameña. Ahora en julio voy a tratar de tener compromiso con las tiendas, porque yo he vendido muy bien, con mucho éxito en Estados Unidos.
HB: Tu sabes que la artesanía para mí es un arte de vivir, y yo creo que está muy mal concebida en Panamá. La artesanía en Europa uno escoge ser artesano, uno prefiere comer una comida artesanal que ir a un fast food por ejemplo. Para mi la artesanía no solamente es ropa, no solo es la cosa que vas a vender en el mercadito de Panamá Viejo. Esa no es la artesanía, es una variedad que tiene raíces. Para mi los artesanos son los que hacen hermosas cosas en vidrio, los creadores. Es que los creadores son la sal de la vida; es lo que los reyes protegían, la artesanía es un mueble bien hecho, es un tirante de puerta bien hecho, es un mueble de hierro, los artesanos que graban la tagüa son artistas. La artesanía es un arte utilitario, y yo encuentro que finalmente es lo que sobrevive; escogí seguir la artesanía, por el lado humano de los artesanos.
HB: Yo tengo el orgullo de hacer escuela, porque definitivamente eso pasa, pero cuando tú copias, el espíritu no está en la obra, y cada pedazo de tela que escojo, la escojo con mi ojo de pintora. Los muchachos que copian no tienen ese mismo sentido, no saben por qué escogen esa cosa. Pero sí, definitivamente yo creo que he influenciado muchas de las artesanías de la mola en Panamá. Estoy orgullosa. Coco Chanel decía: “que me copien significa que tengo éxito”.
HB: Mis clientes, y creo que eso es lo que estoy diciendo; los clientes de artesanías de lujo, lo son generalmente (no los estoy cultivando por su monedero o su chequera), por su cultura. Son gente que aprecian y tienen orgullo de una cosa bien hecha; creo que son los mismos que cuando van al mercado de artesanía van a ver a estas señoras de Las Tablas, van a ver las sábanas de bebé, y tienen este cariño y si se pierde esta tradición nos volvemos máquinas para comprar en un centro comercial, y finalmente ¿qué tienes? Se deshumaniza la tierra por completo; estamos engordando como pollos, vamos al súper, y yo creo que aquí cada cliente viene, no importan tanto los rasgos físicos, porque eso siempre se puede hacer; un vestido es lo que tu eres, lo que tu piensas; como tu corbata es lo que tu escogiste; es tu espíritu, tu personalidad, tu perfil, tu tarjeta de presentación.
HB: Es cierto. En arte medieval, los artesanos estaban especializados; primero no había fábrica, especialmente en el siglo de las luces, Luís XIV que hacía venir..había en Francia, después de la revolución un grupo de compañeros que viajaban de ciudad en ciudad a enseñar a los mejores artesanos cómo se hacía una silla, un vestido, estaban intercambiando los mejores artesanos. Ellos tenían en mente hacer estas cosas. Panamá es un centro maravilloso, en lugar de ir a estudiar a Europa, de vendernos los mejores artesanos; lo que nos hace falta mucho es la buena costura; en mi taller la jefa de taller es italiana, aquí todavía no hay una escuela de sastrería, de alta costura que te puedan enseñar a hilvanar un trabajo limpio; las aplicaciones no es el problema, el problema es la confección de un vestido. Yo encuentro que en los intercambios de gente que viene, hay montones que vienen a visitar a establecerse, y tienen que aportar algo. Como creo que en mi generosidad he sido un poco rey mago, trayendo mi cultura; ellos hacen y lo que hacen, es único, que no tiene parangón. Yo creo que nos conocen y nos aprecian.
Semblanzas: Tapices, vestidos, bordados, cuadros, conceptos, lo nuevo, sí, se trata de una artista. Fluida en su diálogo y en su creación, Hellen Brebartt es sin adjetivaciones innecesarias, una fuente permanente, viva, que encuentra allí, en la creatividad, la razón de la existencia. Al final, intensa y desbordante, parece decirnos ¡Qué seríamos sin crear!