Colombia vivía ayer en la víspera del Día de las Brujas una historia de horror de la vida real, después de que un asesino en serie confesó haber violado, torturado y degollado a 140 niños en un lapso de siete años. El principal investigador del gobierno, Pablo Elías González describió el sábado a Luis Alfredo Garavito Cubillos, de 42 años, como un "asesino sin freno", que viajaba por el país en busca de niños de familias pobres y campesinas.
Las autoridades hasta el momento han desenterrado los restos de 114 de las jóvenes víctimas de Garavito, un hombre de varios oficios conocido por los apodos de "Tribilín", "El Cura", y "El Loco".
En el que ha sido catalogado como el peor caso de asesinatos en serie en Colombia, las autoridades indicaron el viernes que Garavito se hacía pasar por monje o vendedor callejero para atraer a sus víctimas, la mayoría niños de entre ocho y 16 años.
"No estamos frente a un genio del crimen, pero sí frente a un asesino sin freno para matar", dijo González a periodistas.
González dirigió la investigación de la masacre, que comenzó en 1992 y se dispersó por más de 60 municipios en 11 de los 32 departamentos del país.
Las autoridades también están investigando pruebas de que Garavito pueda ser el responsable de la desaparición y muerte de varios niños en Ecuador. En un programa sobre el horrendo caso, el noticiero de la cadena Caracol TV catalogó a Garavito de "monstruo", mientras que el diario El Espectador tituló su edición del sábado "!Horror!" y el periódico El Tiempo publicó la historia bajo el título "El Hombre que mató a 140 niños".
Garavito fue arrestado en abril de este año por su vinculación con el intento de violación de un niño en la ciudad de Villavicencio, capital del departamententales del país.
Si embargo, Garavito sólo confesó los asesinatos en todo el país durante un interrogatorio ocurrido el jueves.
Los fiscales colombianos comenzaron a investigar una ola de desapariciones el año pasado en la temporada previa a la celebración del Día de las Brujas, después de que encontraron los cadáveres de 36 niños en tumbas poco profundas en las afueras de la ciudad de Pereira, en la región cafetera colombiana.
En ese momento, las autoridades especularon que los menores podrían haber sido asesinados en rituales de magia negra.
En una conferencia de prensa efectuada el viernes, el fiscal general Alfonso Gómez dijo que Garavito recorrió casi todo el país buscando trabajo y con frecuencia deambulaba por el exterior de las escuelas, donde hacía amistad con algunos alumnos.
Tras acercarse a los niños, los invitaba a dar un largo paseo por zonas rurales aisladas y cuando sus acompañantes se cansaban, los ataba, con cuerdas de nylon, los torturaba y violaba, hasta que finalmente los decapitaba, explicó Gómez.
"Esta es la investigación más importante de este tipo que se haya realizado jamás en Colombia, afirmó.
"Luis Alfredo Garavito ha admitido el asesinato de cerca de 140 niños, de los cuales hemos encontrado 114 esqueletos y estamos investigando la desaparición de otros niños", dijo Gómez.
"Los cuerpos fueron degollados, con señales de haber sido amarrados y mutilados", agregó el fiscal, y dijo que en las escenas de los crímenes, cometidos al parecer entre 1994 y 1999, se hallaron tapas de las botellas del licor preferido por Garavito, de 42 años.
También se hallaron cuerdas de nylon que aparentemente usó para maniatarlos, así como otros elementos que permitieron a las autoridades establecer el modo de operación del presunto asesino múltiple, quien permaneció en Ecuador a mediados de 1998.
En un comunicado de prensa, la Fiscalía reseñó los crímenes atribuidos a Garavito desde 1992.
Según las autoridades, el presunto asesino coleccionaba las publicaciones periodísticas que reseñaban el estado de las investigaciones por desapariciones y asesinatos de los niños.