El sacerdote Mario Orantes, único detenido por el asesinato del obispo Juan Gerardi, ocurrido el 26 de abril de 1998, vivirá hoy, martes, un día crucial porque de la audiencia judicial dependerá si sigue en prisión o es excarcelado.
El juez Segundo de Primera Instancia Penal, Henry Monroy, ha programado las diligencia judicial para las 9.00 horas locales (15.00 GMT).
En la audiencia estará tanto Orantes como su abogado, José Toledo, el juez y el fiscal especial del caso Gerardi, Celvin Galindo.
Toledo adelantó ayer que pedirá a Monroy la libertad incondicional de su cliente porque es "inocente" del delito de asesinato que le imputó el Ministerio Público (MP) en octubre pasado.
Mientras, el fiscal especial dijo que todavía no ha decidido qué posición adoptará en la diligencia judicial, aunque de manera extraoficial se dijo que podría pedir la clausura provisional del proceso, lo que significa que Orantes seguirá ligado al caso.
Una vez escuche los alegatos de las partes, el juez deberá decidir si excarcela al sacerdote o le abre un proceso judicial.
Orantes fue detenido el 22 de julio de 1998, a petición del MP, en la casa parroquial de la Iglesia San Sebastián, en cuya cochera el obispo auxiliar de Guatemala fue asesinado a golpes en la cabeza la noche del 26 de abril de 1998.
El sacerdote dejó la prisión desde el 4 de diciembre último para ser ingresado en el hospital privado "Ciudad Vieja" de la capital, debido a su grave estado de salud.
Tanto Toledo como la Iglesia Católica han rechazado la participación del religioso en el crimen de Gerardi y aseguran que es un "chivo expiatorio" para dejar el hecho en la impunidad.
El auditor del caso contratado por la Iglesia Católica, el ex Fiscal General Acisclo Valladares (1991-1993), sostuvo la semana pasada, al concluir su investigación, que Orantes es "absolutamente inocente" y que el juez deberá dejarlo en libertad tras la audiencia judicial.
Valladares y representantes de diversas organizaciones pro derechos humanos afirman que el crimen del obispo, quien se destacó por la defensa de los pobres, fue una "ejecución extrajudicial".
Gerardi fue asesinado 54 horas después de haber presentado los resultados del proyecto interdiocesano de la Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI), Guatemala: Nunca más.
En ese informe se documentaron más de 55.000 violaciones de los derechos humanos durante los 36 años de conflicto armado que sufrió este país entre 1960 y 1996, y un 80 por ciento de los casos se le atribuyó al Ejército y un 73, por ciento a la guerrilla.
El Gobierno que preside Alvaro Arzú y la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), convertida ya en partido político firmaron la paz definitiva el 29 de diciembre de 1996.
Gerardi fue convertido en "mártir" debido a que su muerte violenta ocurrió en tiempos de paz y porque es el primer obispo que es asesinado en Guatemala