Se van cumpliendo, lentos pero seguros, los mejores pronósticos acerca de la recuperación de Severiano Ballesteros.
Los progresos realizados en los últimos días han motivado que el equipo médico que le trata haya decidido sacarle de la Unidad de Cuidados Intensivos y pasarle a una habitación en planta.
Aunque se trata de una gran noticia, desde el Hospital La Paz intentan que no cunda un optimismo desmesurado y piden "prudencia, porque el proceso es lento y todavía le queda tiempo de ingreso".
El jugador cántabro, lógicamente, debe seguir con su intenso plan de rehabilitación, pero al menos podrá recibir visitas de un modo restringido.
En los últimos días, se ha ido fraguando este cambio en su situación clínica. Y por fin, ha podido abandonar la sala donde ha estado ingresado desde que el 14 de octubre, luego de la primera de las tres operaciones que necesitó para extirparle el tumor cerebral que padecía. Es más, se había comentado incluso que podría abandonar el centro hospitalario y trasladarse a una clínica de rehabilitación especializada, lo que de momento no va a suceder.
Un mes después.
Los pasos a seguir en este caso hay que darlos con mucha cautela, como está sucediendo desde que el golfista sufriera un desvanecimiento en el aeropuerto de Barajas. Las complicaciones que surgieron después de la primera intervención ralentizaron y pusieron en peligro todo el proceso, pero poco a poco se han ido recuperando las esperanzas. Pero el éxito de la tercera cirugía fue crucial. Recuperó el habla, pudo comunicarse con sus familiares y empezaron a verse síntomas de mejoría. Después, paulatinamente, pero siempre dentro de la lentitud, se han ido recuperando otras funciones neuronales.