Boca Juniors, campeón de la Copa Libertadores, viajó ayer a Japón cargado de dudas y presiones para participar en el Mundial de Clubes, por el flojo rendimiento del equipo en el actual semestre y la prueba a la que será sometido su técnico, Miguel Russo, en la cuerda floja.
Encima de males, Boca no podrá contar con Juan Román Riquelme, la obsesión del hincha y dirigencia boquenses.
El equipo boquense terminó a 9 puntos del campeón Lanús, con dos derrotas y un empate en sus tres últimos partidos y dudas sobre el planteamiento táctico que utilizará en la competición.