Si estabas preocupado de que Barry Bonds fuera recordado primordialmente por sus cuadrangulares - ya que últimamente eso es lo que vemos - no hay razón para preocuparse. Ese miedo de que a Bonds le pase lo mismo que a Hank Aaron, que se convierta en una memoria de un batazo.
Aunque es cierto que el legado de Aaron ha sido condenado a ser uno de un jugador unidimensional que bateaba fuerte, nada puede estar más lejos de la verdad. Pero debido a que la retención de la memoria colectiva es menor con el pasar del tiempo, en nada debe sorprender esa realidad.
El hecho es que Aaron fue una de las varias talentosas superestrellas de su tiempo que lo podían hacer todo. El único problema era que Aaron jugó en la misma época que Mays, Mantle, Robinson, Clemente, Musial, etc.
Pero ahora que a Bonds le faltan sólo 171 para alcanzar a Aaron, vamos a tener que hacer un esfuerzo para recordar que las repetidas imágenes de su swing son sólo un reflejo del Bonds de hoy y no del Bonds que comenzó con los Piratas de Pittsburgh.
Debido a la mera tiranía de la matemática, Bonds a conectado demasiados cuadrangulares para ser un mero jonronero. Uno quizás pueda llegar a 400 o 450 simplemente tirándole a la pelota. Sólo hay que mirar los ejemplos de Dave Kingman y José Canseco para ver eso.
Uno no puede llegar a 584 haciendo sólo una cosa. Para comenzar, hay que jugar todos los días. Uno tiene que hacer otras cosas, como correr, jugar defensa, prestar atención, cosas básicas. Y es aquí en dónde Bonds se distingue del resto y es aquí en dónde la preocupación de que sea recordado como un jugador unidimensional desaparece.
Tiene las bases robadas para convencernos de su velocidad. Tiene las bases por bolas para demostrarnos que no va a la caja de bateo a tirarle a lo que venga. Su juego defensivo siempre ha sido más que adecuado, a pesar de que una lesión en su codo izquierdo le impide ser más que un tirador promedio desdd el jardín izquierdo.
Pero eso es todo. Bonds ha elevado su juego al punto que ya no hay debate de que él y Ted Williams han sido los dos mejores jardineros izquierdos en la historia, con Rickey Henderson a un distante, pero claro, tercer lugar. Y no digo eso porque ha pegado 139 jonrones en 13 meses.
El problema con el Bonds que vemos hoy, si es que hay uno, somos nosotros. Noche tras noche, lo que vemos en las noticias es a Bonds pegando un cuadrangular, y en las noticias locales vemos también los batazos que casi fueron un cuadrangular.
Bonds ya tiene 37 años y las expectativas ya se han convertido en hechos. Con haber pegado 73 cuadrangulares, ya Bonds excedió lo que nosotros le podíamos pedir.
El primera base de los Reales de Kansas City, Mike Sweeney, fue nombrado el Jugador de la Semana en la Liga Americana para el periodo que concluyó el pasado domingo.
Sweeney lideró la semana pasada la liga en imparables (12) y en el total de bases (21) y empató en el liderato de la liga con un promedio de bateo de ,500. En seis partidos conectó dos cuadrangulares; tres dobles; siete carreras remolcadas; cinco anotaciones; un porcentaje al bate de ,875.
El jardinero derecho de los Dodgers de Los Angeles, Shawn Green, fue nombrado Jugador de la Semana en la Liga Nacional para el periodo que concluyó el pasado domingo.
Green obtuvo el reconocimiento en la Nacional después de que la semana que concluyó empatara tres marcas históricas en las Grandes Ligas: pegar cuatro vuelacercas en un solo partido, anotar seis carreras en un mismo juego y apoderarse de 19 bases.
Bonds, más que un jonronero
Las estadísticas de Barry Bonds nos indican que en su carrera ha sido mucho más que un mero bateador de poder.