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Borrachín y pendenciero


Estoy seguro de que hubiera hecho buenas migas con Charles Bukowski y con Jack London. Tendría que haber sido en mis tiempos de cervecero (que es lo que ellos libaban). Yo intenté ahogarme en puro Seco Herrerano. Probablemente Faulkner hubiese aceptado el seco con un poco de limón y dos gotas amargas que era como yo lo pasaba por el gaznate. Con Henry Miller no me hubiera llevado muy bien, me parece que era muy vividor y para vividor, yo sólo me basto. Con el Papa Hemingway no me hubiera tomado ni un daikirí, seguro se le hubieran salido sus aires de matón invencible de barrio. Al tocayo no le hubiera gustado que le dijera que la única novela que me gustaba era Islas en el golfo, que sus cuentos eran más potables, que debió escribir más. Se habría formado la vaina y le hubiera roto una botella en la cabeza o me habría hinchado los dos ojos como me hizo el Bachiche en una pelea que tuve con él en el Hotel Central. Con Bukowski bien. No sólo chupaba parejo sino que las mujeres lo traían escorado y dando tumbos por todos lados. Además decía sus verdades sin aspavientos: «A veces me miro mis manos y me doy cuenta que podría haber sido un gran pianista o algo así. Pero, ¿Qué han hecho mis manos? Rascarme las pelotas, firmar cheques, atar zapatos, tirar de la cadena de los inodoros, etc., etc. He desaprovechado mis manos. Y mi mente». Y Le daría toda la razón porque siento que lo mismo me pasó a mí, pero no para ser un gran pianista sino un gran prestidigitador: velocidad en las manos, eso quería yo, engañar a la gente con arte y rapidez. Tal vez Charles, o Hank, como prefería Bukowski que lo llamaran, me hubiera enseñado alguno de sus trucos para llevar rubias a la cama y que borrachos le pagaran tragos sin tener que escucharlos. Me hubiese gustado invitar a Jack London y a Bukowski a chupar en el Teatro Nacional, con “El Pirata” Tapia y “Chancaca”, y que “El Mono” friera unos pargos para aguantar hasta tarde en la chupatina. Con London si me hubiera puesto los guantes. Creo que fue tan mal boxeador como yo. Después de un par de asaltos, nos sentaríamos nuevamente a compartir otros sequillos, pero con leche para quitarnos el mareo de los guantazos.


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753881
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América