Una vez más quedó comprobado que los fundamentos de juego, la disciplina y la concentración son claves para el triunfo de un equipo débil sobre uno de mayor renombre.
Esto lo ha demostrado la novena de Brasil en esta Eliminatoria del III Clásico Mundial de Béisbol, al doblegar a Panamá y Colombia, dos equipos que en papel y hombre por hombre deben ser superiores a los brasileros.
Un conjunto con solo una figura de renombre, Yan Gomes, pero con un bateo oportuno, buena defensa y un cuerpo de lanzadores que es consistente en la zona de “strikes”, está a una victoria de lograr su clasificación al Clásico 2013.
Esto lo tenía claro el entrenador de la novena de Brasil, Barry Larkin, quien a su llegada comentó que tenían su filosofía. “El equipo de mayor talento no es el que gana los partidos, sino el que hace las jugadas de manera correcta en cada juego”.
Brasil se convirtió en un espejo de estas declaraciones, con un equipo que sabe correr las bases, ejecuta jugadas de toque, avanza a los corredores y aprovecha cada error de sus contrarios.
La victoria de ayer contra Colombia fue sorprendente, al detener una ofensiva que había lucido poderosa contra Nicaragua, la cual minimizó a una sola carrera.
Los brasileños, con jugadas pequeñas, fueron poco a poco asfixiando a los colombianos, quienes nunca lograron reaccionar de cada golpe recibido.
Brasil nos ha enseñado cómo se juega el béisbol, cómo se respeta a este deporte y cómo se entrega el corazón en el campo.
Además, dejó claro que no hay enemigo pequeño. Pequeño es aquel que se cree grande y no puede contra la unidad de un grupo, una pared de acero difícil de hacerle daño.