Perfil
- Juan Bosco Bernal: Exministro de Educación, embajador de Panamá en Brasil, director general de Educación, director de Planificación Universitaria en la Universidad de Panamá, profesor titular de la Universidad de Panamá y secretario ejecutivo del Consejo de Rectores de Panamá. Actualmente, es vicerrector de la Universidad Especializada de las Américas.
La educación nacional debe apuntar hacia un plan revolucionario de formación, capacitación y reactualización para cumplir con la metas nacionales de crecimiento económico y desarrollo humano y esto va tomado de la mano de una formación integral de los docentes, que es por donde debiera comenzar cualquier tarea de transformación.
El doctor Juan Bosco Bernal, vicerrector de la Universidad Especializada de las Américas (Udelas) y antiguo jefe de la cartera de Educación, advierte que siendo la educación un proceso complejo, la misma no debe estar supeditada a los tiempos políticos, y cuestionó que todavía persistan desigualdades en la calidad de los aprendizajes entre los que tienen más recursos y los menos favorecidos.

¿Qué opina de los cambios o la llamada transformación que se ha dado en la educación?
En primer lugar, la educación es un fenómeno complejo. No basta con hacer un cambio en uno de los aspectos, porque son múltiples las variables que definen el éxito educativo. En segundo lugar, este país tiene un déficit acumulado en materia de actualización educativa. Dejamos de realizar los cambios y las innovaciones requeridas por la educación de acuerdo con las transformaciones que se daban en la sociedad y en el mundo y eso nos obliga a llevar adelante una acción con mucha voluntad desde el punto de vista del Estado, del Gobierno, y con mucha capacidad desde el punto de vista de los actores educativos; fundamentalmente, del Ministerio de Educación. Algunos cambios se han venido produciendo, pero las transformaciones en materia de educación no pueden depender de los tiempos políticos. No podemos pretender alcanzar el grado de excelencia en tan poco tiempo.
¿Pudiera precisar algunos puntos en los que debiera acentuarse para perfeccionar la transformación educativa?
Lo deseable es que la transformación de la educación nacional tenga un carácter sistémico, es decir, que aborde el currículo y la didáctica, pero también la formación, la capacitación y salarios dignos para los educadores; la adquisición y aprendizaje de nuevas tecnologías y lenguas extranjeras, la infraestructura física y adecuados ambientes para enseñar, aprender y trabajar. Para ello se requiere de planificación, una buena gerencia y mayor y mejor inversión.
¿Es recomendable comenzar las transformaciones por los contenidos curriculares, por el capital humano o combinar ambas?
Los aprendizajes de calidad dependen en alto porcentaje de buenos docentes, bien formados y altamente motivados. Ellos son los responsables de utilizar el nuevo currículo, adecuarlo a la diversidad de sus estudiantes y actualizarlo con la nueva información y conocimiento que se genera día a día.
Usted fue ministro y es vicerrector de una universidad.
¿En dónde está el talón de Aquiles, en la falta de preparación y/o la deficiencia del capital humano que está dentro del sistema educativo?
El talón de Aquiles de la educación panameña es la calidad. Hemos avanzado mucho en cobertura, pero existen vergonzosas brechas en la calidad de los aprendizajes entre los niños y jóvenes pobres de las escuelas rurales, indígenas y urbano-marginales con los aprendizajes que reciben los estudiantes de ingresos medios y altos.
¿Cómo reconoce o califica lo que se ha hecho en los últimos tres años en materia de educación?
Se han realizado esfuerzos e iniciativas importantes como la transformación curricular, la capacitación docente, las tecnologías, el inglés, acreditación de universidades, entre otras, pero aún tenemos que hacer mucho más, dando sostenibilidad a los avances logrados y atreviéndonos a innovar en áreas como la equidad, la formación para el empleo, el reclutamiento y formación de buenos docentes, las nuevas tecnologías en los aprendizajes y la gestión, la atención a la diversidad, y formación para ejercer la ciudadanía plena son algunas áreas en las que falta un amplio camino por recorrer.
¿Y cómo se podría mantener una medición de los avances?
Una tarea pendiente es la conveniencia de trabajar en un sólido sistema de evaluación de la calidad de los aprendizajes tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
Hay quienes sostienen que lo importante es hacer algo y no quedarnos en el letargo que hubo por años.
¿Es esa la posición recomendable?
Es cierto, como país debemos asumir la educación como un desafío para la sociedad y el Estado panameños, por el efecto que tiene en la economía, la calidad de vida de las personas, la convivencia pacífica, el desarrollo humano sostenible. No hay progreso económico y social sin una buena educación para todos. Tenemos que invertir más y mejor en el mejoramiento continuo de la educación.
En la práctica, muchas plazas de empleo en el país las están llenando extranjeros por falta de nacionales calificados.
¿Qué mensaje implica esta realidad en el contexto de la educación?
Además de llenar algunas plazas profesionales, técnicos extranjeros también logran mejores salarios. Por eso se impone un plan revolucionario de formación-capacitación-reactualización con las universidades y centros de formación para cumplir con las metas nacionales de crecimiento económico y desarrollo humano. Una mayor vinculación entre los centros de formación, las empresas y el Gobierno es deseable para definir metas de formación y atender estas necesidades.
Como vicerrector de Udelas, ¿qué visión tiene sobre el rol que debe jugar la enseñanza superior en el país?
Nosotros tenemos nuestra visión, sin embargo, ha faltado la voluntad de los Gobiernos y los Estados para impulsar los cambios que se han propuesto. Como universidad, Udelas tiene una visión acerca de lo que debe ser la sociedad panameña, y esa visión está definida en términos de que la educación debe ser mucho más inclusiva. Darles oportunidades a todos los sectores de población, independientemente de su condición social, económica, étnica o sus capacidades humanas. Nosotros debemos incorporar las poblaciones con discapacidad y llevarlas hasta la universidad. Tenemos que incorporar a la población indígena y marginada del desarrollo nacional y darle las oportunidades de aprender, de desarrollar sus capacidades y talentos de acuerdo con sus aspiraciones y vocaciones. Nosotros tenemos que atender a los niños rurales y urbanos marginales y reconocer que esta atención y esta inclusión tienen que ser con calidad, y cuando hablo de calidad me refiero a conocimientos, habilidades, destrezas que requieren los niños y jóvenes para desarrollarse plenamente y para poder insertarse y servir a su comunidad, a su familia y al país.
En esa línea de pensamiento, ¿es correcta la idea de subsidiar la matrícula universitaria?
Me parece que es una excelente oportunidad. Quiero rescatar este pronunciamiento en el término de que es una excelente oportunidad para que los jóvenes, sobre todo de los sectores pobres, de las áreas indígenas y para que aquellos que vengan de hogares excluidos, tengan una oportunidad, no solo de ingresar a la universidad, sino de mantenerse con éxito dentro de ella. Porque a veces el problema no es solo entrar, sino cómo permanecer los cuatro o cinco años que dura la carrera, estudiando y aprovechando oportunamente. Esa medida es muy importante, solo que el Gobierno tendrá que ver cómo dota las universidades con los recursos que dejarían de percibir en el momento en que se establezca la gratuidad de esa enseñanza. Nosotros vamos por esa idea, estamos completamente de acuerdo, pero una universidad como la nuestra hasta ahora ha recibido el pago de esa matrícula para poder invertir en laboratorios, tecnología y también para pagar a los docentes a nivel de pregrado, grado y postgrado. Hemos tenido una historia en el sentido de ofrecerles acceso a los estudiantes, pero también las instituciones han tenido necesidades para poder ofrecer una educación que tenga pertinencia, y para que tenga calidad necesita recursos. Esos son los recursos que el Estado debe proveerles a las instituciones para que puedan cumplir con esta misión.