El gobierno coordina acciones con la embajada de Estados Unidos para la reapertura de la misión diplomática que hace cuatro días cerró sus puertas a causa de supuestas amenazas terroristas, dijo ayer el canciller Benjamín Ortiz.
En declaraciones a la prensa, explicó que la embajada norteamericana en Quito es la única en el mundo que se ha cerrado sus puertas, pero aclaró que "hay muchas que están en alerta, porque el terrorismo internacional se ha manifestado como una amenaza de carácter mundial".
"Estamos trabajando para que las medidas de seguridad que rodean ese edificio nos permitan volver a restablecer allí su trabajo", dijo Ortiz, sin dar detalles.
"Este no es un problema diplomático ni de seguridad, no tiene que ver tampoco con el Ecuador,(ni) con los posibles terroristas ecuatorianos, ni mucho menos", afirmó.
Explicó que el edificio de la embajada, en el centro capitalino, "luce como el más vulnerable de todos".
"Según me han explicado, ninguna embajada, ningún edificio público de Estados Unidos en el exterior está tan cerca de la calle y por tanto puede ser tan fácilmente víctima de esos actos brutales como podría ser un coche bomba", manifestó.
El edificio de esa embajada permanece rodeada por obstáculos instalados en la calle por la policía para impedir el tráfico de los vehículos y está custodiada permanentemente por una docena de efectivos armados.