Unos 700.000 empleados estatales de Colombia iniciaron ayer una huelga de 24 horas, en medio de estrictas medidas de seguridad, en protesta contra la austera política económica del gobierno y la tasa de desempleo más alta de América Latina.
El presidente de la Federación Nacional de Trabajadores al Servicio del Estado (FENALTRASE), Wilson Borja, dijo a Reuters que el cese de actividades, que se inició a la cero hora local (0500 GMT), afecta sectores como el petrolero, educación, salud, transporte, telecomunicaciones, justicia y la administración central.
Se trata de la sexta huelga que afronta el gobierno del presidente Andrés Pastrana desde que asumió en agosto de 1998. El año pasado, el país andino registró la peor recesión de su historia desde que comenzaron a llevarse estadísticas en 1905.
Es el primer cese de actividades que afronta el nuevo ministro de Hacienda, Juan Manuel Santos, quien la semana pasada presentó un presupuesto para el 2001 de "sudor y lágrimas", que incluye el despido de 5.000 empleados públicos y un aumento salarial por debajo de la inflación.
Los trabajadores estatales protestan contra un riguroso programa de ajuste estructural que el gobierno pactó en 1999 con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reducir el astronómico déficit fiscal y promover la reactivación de la economía.
En las principales ciudades del país, incluida Bogotá, se registró una leve disminución en la prestación del servicio de transporte público, mientras efectivos de la policía y del ejército vigilaban calles y sitios estratégicos en prevención de posibles brotes de violencia.
Las autoridades prohibieron el porte de armas de fuego, la venta y consumo de alcohol y el tránsito de motociclistas con acompañantes -una táctica común de ataque utilizada por pistoleros de la guerrilla, los escuadrones de ultraderecha y delincuentes comunes.
La huelga se produce en momentos en que Colombia empieza a recuperarse de una recesión que en 1999 marcó una contracción de 4,48 por ciento en la economía, y cuando el desempleo urbano se ubica en 20,4 por ciento de la fuerza laboral, el más alto de América Latina.
"Este paro es un paro de protesta, es un paro político, llamando la atención al pueblo colombiano de la necesidad de decirle al gobierno que no estamos dispuestos a continuar cargando sobre nuestros hombros a los ricos de este país", dijo Borja.
La huelga es también la primera convocada por los dirigentes sindicales de este país andino de 40 millones de habitantes desde que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el principal grupo rebelde del país, lanzó una organización política clandestina denominada Movimiento Bolivariano para una Nueva Colombia.
El movimiento clandestino busca estrechar los lazos entre la "vanguardia revolucionaria" de las FARC y organizaciones sindicales y estudiantiles.