El presidente Fidel Castro accedió a que el gobernador del estado norteamericano de Illinois, George Ryan, lleve consigo ayer a Estados Unidos a un niño cubano para tratamiento médico.
Pero el gobernador, en su visita sin precedentes a Cuba, tuvo menos éxito en un delicado tema político que trató con Castro, la suerte de cuatro disidentes encarcelados por sedición.
"Bajo presión, no liberamos a nadie", dijo Castro a periodistas norteamericanos que le preguntaron sobre el llamado "Grupo de los Cuatro" en una conferencia de prensa improvisada en la Universidad de La Habana. Ryan, primer gobernador estadounidense que visita la isla desde la Revolución Cubana de 1959, abordó los dos temas -entre muchos otros- durante un largo encuentro que mantuvo con Castro en la noche del martes. Castro dijo a Ryan que podía llevarse al niño de siete años, Raudel Medina Alfonso, quien sufre una grave enfermedad del higado, y a su madre.
El gobernante cubano aclaró que al niño estaba siendo adecuadamente tratado en Cuba, pero por deseo de sus padres iba a ser llevado a Estados Unidos. Pero sobre los cuatro disidentes, cuya condena en marzo desató una ola de rechazo internacional, Castro se mantuvo firme, asegurando que habían "actuado al servicio del gobierno de los Estados Unidos y la Sección de Intereses" de Washington en La Habana.
Los cuatro disidentes, encarcelados en julio de 1997, aseguran formar parte de una oposición pacífica al sistema unipartidista de Castro, pero La Habana insiste en que son "contrarrevolucionarios" y marionetas de la política hostil de Estados Unidos hacia Cuba.
Castro negó que se tratara de "prisioneros de conciencia", afirmando que en Estados Unidos también habrían sido condenados y agregó que su gobierno ha sido siempre "generoso" con los enemigos.
El líder cubano hizo estas afirmaciones tras escuchar una conferencia en la que Ryan, quien tenía previsto regresar a Illinois el miércoles, alabó la recepción que se le dio en Cuba y expresó su confianza en que su visita de cinco días ayudará a mejorar las relaciones entre los dos países.
Al ser preguntado sobre si un levantamiento del embargo económico estadounidense contra Cuba, medida exigida por Ryan, produciría reformas en la isla, Castro afirmó que "nosotros no aceptamos absolutamente ninguna condicion en lo que respecta a nuestra posición y nuestra política interna".
"No se puede estrangular un país económicamente y criticarlo al mismo tiempo", añadió en referencia a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos sobre Cuba desde hace 37 años.
El gobierno cubano ha ensalzado la visita del gobernador como una señal de la creciente oposición en Estados Unidos a la política de Washington hacia la isla caribeña.
En su discurso, Ryan enfatizó los buenos contactos hechos durante la visita: "Creo que he establecido una línea de comunicación que ayudará a todo el mundo... Nos vamos con la convicción de que hemos establecido puentes basados en la amistad y la cooperación".
El gobernador elogió también los sistemas de educación y sanidad cubanos como "una inspiración para todo el hemisferio occidental" y prometió establecer intercambios regulares entre Illinois y la isla.