El presidente cubano, Fidel Castro, sufrió una breve indisposición, aparentemente debido al cansancio y al fuerte calor, mientras daba un discurso ayer, pero reapareció minutos más tarde ante la multitud para decir que estaba "entero".
Cuando llevaba dos horas hablando bajo un sol abrasador de la mañana, la voz de Castro empezó a hacerse más lenta y pesada y el líder de 74 años, sufriendo una visible debilidad, se vio obligado a apoyarse en el podio.
En el momento en que se tambaleaba ligeramente hacia adelante, sus colaboradores más cercanos y los guardaespaldas se precipitaron hacia él, rodeándole por completo y sacándole del escenario mientras la multitud coreaba gritos de "Fidel, Fidel".
El canciller Felipe Pérez Roque tomó inmediatamente el micrófono para tranquilizar a las 70,000 personas congregadas en un acto político en la localidad de Cotorro, en las afueras de La Habana.
"Calma, les pido calma", dijo enérgicamente Pérez Roque, mientras Castro, que vestía su tradicional uniforme verde olivo a pesar del sofocante calor del verano caribeño, era llevado fuera del escenario en medio de decenas de ayudantes.
"El compañero Fidel ha tenido obviamente, en medio del calor, y del sobrehumano esfuerzo hecho por él en estos días, un momentáneo descenso", añadió.
MAS ALIVIADO
Unos diez minutos después de haber desaparecido del estrado, Castro volvió en aparente buen estado, aunque ligeramente demacrado y ahora con la gorra que antes no había llevado a pesar del sol, en medio de las fuertes ovaciones del público.
"Estoy bien, no se preocupen", dijo, provocando aplausos y gritos de alivio.
"Vamos a terminar el acto, esto no se queda así, descanso, duermo unas horas porque la verdad que anoche no dormí nada, buscando papeles, datos, todo eso...", explicó Castro ante la multitud que coreaba "Fidel, Fidel".
"Estoy entero, nos vemos en la noche, gracias y hasta luego", añadió con energía, en medio de ovaciones, antes de finalizar con el lema patriótico cubano "¡Patria o Muerte!. ¡Venceremos!".
MOTIVO DEL DISCURSO
Castro, quien estaba previsto volviera a hablar en la tarde ayer, había dedicado su discurso a defender apasionadamente a los cinco agentes cubanos condenados recientemente por presunto espionaje en Estados Unidos.
La Habana asegura que estos hombres, a los que califica de "héroes" y "patriotas", estaban trabajando en el estado de Florida para evitar acciones "terroristas" contra Cuba por exiliados anticastristas.
El líder cubano aseguró que los cinco hombres "volverán" a la isla y acusó a Washington de complicidad en los actos "terroristas" planeados por el exilio de Miami contra La Habana.
CONMOCION O ALARMA
Durante los pocos minutos que Castro estuvo fuera del escenario cundió el nerviosismo entre la multitud y hubo incluso personas que llegaron a llorar por la preocupación.
El discurso de Castro era transmitido por la televisión estatal cubana. La transmisión se interrumpió después de las palabras de Pérez Roque, pero continuó cuando Castro reapareció.
Durante sus 42 años en el poder, Castro se ha hecho famoso por su estado físico y sus largos discursos, con algunos de hasta casi nueve horas, sin interrupción.
Al verlo reaparecer, un miembro de su seguridad comentó con alivio y admiración: "Es un caballo de verdad".
En el último año y medio Castro parece haber gozado de muy buena salud, liderando con energía la "batalla de ideas", la contraofensiva ideológica con la que su gobierno quiere demostrar la superioridad del socialismo sobre el capitalismo.
Durante meses, especialmente durante la campaña el año pasado por el retorno del niño balsero Elián González desde Estados Unidos, Castro ha estado liderando marchas, pronunciando largos discursos y manteniendo un fuerte ritmo de trabajo.
Nunca se había visto al líder cubano interrumpir de esa manera una de sus intervenciones públicas y el leve desmayo contribuirá probablemente a alimentar las especulaciones sobre su salud.
Recientemente, su hermano Raúl Castro, ministro de las Fuerzas Armadas y considerado por algunos como su sucesor, dijo que no habría "ningún problema" para la continuidad de la Revolución después de la muerte del carismático líder.
"No habrá ningún problema, nosotros, naturalmente, queremos que Fidel viva muchos años. Pero la eternidad no es posible. Tenemos nuestro nacimiento, crecimiento, desarrollo y el final, y es justo que así sea", dijo Raúl Castro, de 69 años, en una entrevista publicada el 13 de mayo por el diario Juventud Rebelde.