Lo elogian
"Es el mejor catcher de todos los tiempos. Un verdadero campeón, no hay nadie como él. Es un artista. Verlo jugar es un placer".- Tony La Russa - Expiloto de Yadier Molina en los Cardenales de San Luis y que presenció la victoria ante Japón.
- 30 Años es la edad del consagrado receptor de la Isla del Encanto.
- 5 Los guantes de oro seguidos que tiene Molina en las mayores.
Siempre se ha dicho que el pitcheo gana partidos. Pero el catcher también puede marcar la diferencia. Yadier Molina es la principal razón por la que Puerto Rico está en la final del Clásico Mundial de Béisbol, a pesar de que sus lanzadores son una mezcla de trotamundos y jóvenes sin experiencia.
“Es una sensación diferente como técnico cuando tienes a Yadier detrás del plato”, dijo el piloto de Puerto Rico Edwin Rodríguez. “He dirigido en todas partes, en las mayores, Triple A, pelota invernal... y con Yadier la sensación es diferente. Estudia el juego, se toma todo con mucha seriedad”.
En estos momentos, si se hiciera un sondeo dentro del equipo de Puerto Rico, el receptor de los Cardenales de San Luis ganaría abrumadoramente una votación sobre quién ha sido el jugador más valioso dentro de la increíble marcha de los boricuas para alcanzar su primera final del Clásico.
Basta con pasarle revista a los nombres que integran el cuerpo de lanzadores de Puerto Rico, sin nadie que tenga etiqueta de figura establecida en las Grandes Ligas. Están los abridores Nelson Figueroa, Mario Santiago y Giancarlo Alvarado, cuyas hojas de vida muestran paradas en ligas asiáticas y de México.
Cuentan con un relevista como J. C. Romero, que en los últimos dos años ha brincado entre cuatro equipos en las mayores mientras intenta demostrar que su brazo zurdo aún puede sacar outs importantes.
Están las promesas como Hiram Burgos y José Berríos, este último el lanzador más joven del torneo con 18 años y dueño de una recta que alcanza las 96 millas por hora.
La influencia de ‘Yadi’
En el caso de Yadier Molina, campeón de dos Series Mundiales, no cabe duda alguna de que un receptor de nivel influye en sus tiradores.
Nada más hay que mirar la intensidad que irradia de principio a fin durante un juego, el temido brazo de cañón para sorprender corredores en intentos de robo y el estar siempre pendiente para fulminar al rival apenas cometa un error.
Fue lo que le ocurrió a los japoneses: titubear en la ejecución de un doble robo en la octava entrada. Tras pillar a Seiichi Uchikawa perdido entre primera y segunda base, el propio Molina se encargó de tocarle para ponerle out .