Un potente terremoto de seis grados de intensidad estremeció ayer gran parte de Colombia y causó por lo menos 284 muertos, más de mil heridos, una multitud de personas damnificadas y enorme destrucción, informaron fuentes oficiales.
El sismo se registró a las 13.19 hora local (18.19 GMT), con epicentro en las cercanías de Roncesvalles, a unos 170 kilómetros al occidente de Bogotá. Fue detectado a una profundidad de 60 kilómetros, en una zona volcánica de la cordillera de los Andes, informó la Red Sismológica Nacional.
El terremoto arrasó en su epicentro la zona cafetalera del occidente, cuyas tres principales ciudades, Armenia, Calarcá y Pereira, sufrieron severos daños y padecieron el mayor numero de víctimas.
En las cinco horas siguientes, hubo cinco réplicas del terremoto, incluso una de intensidad de 5.6 grados, a las 17.44 hora local.
Armenia, ciudad de 300.000 habitantes, quedó semidestruida y tuvo por lo menos 142 muertos, informó la Defensa Civil. Se temía que el número de muertos sería mucho mayor una vez concluida la búsqueda de víctimas.
Unos 500 heridos fueron atendidos en los hospitales y numerosas edificaciones cayeron como un castillo de naipes, incluyendo el céntrico hotel Armenia Plaza.
Habitantes de la ciudad se concentraron en los parques y plazas, muchos salieron de la ciudad por temor a nuevos sismos y el gobierno envió carpas e improvisó albergues provisionales en escuelas para miles de damnificados que perdieron sus viviendas.
Entre las víctimas de Armenia había decenas de policías y bomberos, cuyos cuarteles fueron destruidos por el terremoto. Un sacerdote quedó atrapado en su propia parroquia y la cárcel municipal quedó en tan mal estado que los presos quedaron libres.
Testigos dijeron que había numerosos muertos atrapados en los escombros y algunos cadáveres quedaron tendidos en las calles tras ser golpeados por pesados escombros.
En Armenia, algunas calles se agrietaron, hubo incendios y el pánico se apoderó de sus habitantes.
En Calarcá, situado a 163 kilómetros al occidente de Bogotá, murieron 40 personas, en su mayoría niños y ancianos, y 250 resultaron heridas, según la oficina de prensa de la Presidencia.
"El centro de Calarcá no existe. Solo quedó en pie el hospital", dijo José Marcos, conductor de camión que pasó por la población de 50.000 habitantes, en una entrevista telefónica con la cadena informativa Radionet.
En Montenegro, otra población de la misma zona, murieron 30 personas, 30 más en La Tebaida y otras 16 en Sircasia, según el informe oficial de la Presidencia.
En Pereira, ciudad de 550.000 habitantes, hubo por lo menos 17 muertos, 160 heridos, 200 viviendas quedaron averiadas y algunas se desplomaron, según la Policía Nacional.
Entre los muertos en Pereira había dos niños que fueron hallados por los socorristas abrazados entre los escombros de su vivienda.
"Pereira parece una ciudad bombardeada. Está inmensamente golpeada por este sismo", dijo el alcalde Luis Alberto Duque, después de hacer un sobrevuelo en helicóptero.
Pereira es la capital del Departamento de Risaralda y se encuentra muy cerca de Calarcá. Allí también hubo calles agrietadas, las tuberías del acueducto explotaron y hubo corto circuitos en el tendido eléctrico que causaron incendios, dijo la policía.
El alcalde de Pereira decretó el toque de queda a partir de las 18.00 horas para facilitar las tareas de rescate y evitar el pillaje.
La Defensa Civil dijo que en otras poblaciones del Departamento del Valle, en la misma zona geográfica, había numerosas víctimas, incluso cinco muertos en el municipio de Alcalá y tres en Caicedonia, y centenares de viviendas desplomadas.
En Cajamarca, la iglesia quedó destruida, 45 bóvedas del cementerio se desplomaron y los cadáveres quedaron expuestos y una joven de 16 años murió atrapada por el derrumbe de un camino, informó el sacerdote Raúl Darío Bejarano, párroco local.
El terremoto se sintió en gran parte de Colombia, pero la mayor cantidad de víctimas y daños se concentraba en unos 17 municipios del llamado eje cafetero, en donde están los mayores cultivos de café.
Fue tan violento que causó 20 derrumbes en vías troncales que comunican a Bogotá con Armenia, Pereira y Cali, las principales ciudades del occidente de Colombia.
El presidente Andrés Pastrana postergó hasta mañana un viaje oficial a países europeos y asumió personalmente las tareas de socorro.
"Esta es una tragedia de magnitud impresionante", dijo la primera dama de la nación, Nohora de Pastrana, al formular un llamado por radio para que los colombianos donaran dinero para ayudar a los damnificados.