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Chávez recibe honores militares y reivindica golpe


El mandatario venezolano, Hugo Chávez, presidió ayer un desfile militar en su honor, en el que pidió perdón por la intentona de golpe de estado que encabezó en 1992 y que lo lanzó a la escena política y a la presidencia con altos niveles de popularidad.
Chávez, un teniente coronel retirado del ejército, juró ayer sobre una "moribunda Constitución" como octavo presidente del régimen democrático venezolano, y de inmediato anunció que emprenderá "una revolución pacífica y democrática" en el país, y convocó a un referendo para reescribir la Constitución nacional.
Con su lenguaje florido, pleno en referencias a la "gloriosa historia patria", a la gesta independentista y al honor de las Fuerzas Armadas, Chávez aseguró que ha sido puesto por la historia para desactivar la bomba de tiempo social que amenaza a su país.
"No he venido ni he convocado este desfile para darle glorias a la rebelión armada", aseguró Chávez saliendo al paso de quienes han criticado su iniciativa, argumentando que crea divisiones en la sociedad venezolana.
Chávez tenía pensado inicialmente mover la transferencia de mando para el 4 de febrero, en lugar del 2, como una forma de conmemorar el aniversario de la intentona, ahora llamada oficialmente rebelión armada.
"He venido aquí lleno de un inmenso sentimiento. Incluso delante de todos mis compañeros, mis hermanos de las Fuerzas Armadas... recojo el sentimiento de todos y lo primero que me sale del alma en este sitio, es pedir perdón, si perdón por los dolores", dijo Chávez visiblemente emocionado durante el desfile llevado a cabo en el paseo Los Próceres, dentro de un complejo militar en Caracas.
"Pero ustedes saben que en el fondo alguien tenía que hacerlo y nos tocó a nosotros hacerlo. Sin embargo... perdón", repitió emocionado.
En uno de sus primeros decretos en el orden militar, Chávez reactivó el jueves el desmantelado batallón de paracaidistas que él comandaba hasta el 4 de febrero de 1992, cuando estalló la conspiración que se estaba tramando desde 1983.
Chávez agradeció a Dios, "que es el verdadero comandante de lo que aquí pasa", y al pueblo "por abrirnos el camino de nuevo", y afirmó que las Fueras Armadas no son otra cosa que el pueblo con uniforme y con armas.
Pidió a la Corte Suprema de Justicia que revise los expedientes de sus compañeros rebeldes que fueron despedidos de la fuerza y anunció que activará batallones agrícolas, de soldados "para que todos unidos vayamos sembrando y construyendo la patria nueva".
En una nueva manifestación de fe en la vida militar y su relación con el pueblo, trajo a colación una de las proclamas de Simón Bolívar, a quien Chávez se refiere copiosamente en cada discurso.
"Los militares deben empuñar su espada en defensa de las garantías sociales", dijo.
Recordó una rebelión civil ocurrida el 27 de febrero de 1989, cuando miles de personas salieron a las calles para protestar contra un paquete de medidas económicas y fueron reprimidos por el ejercito, dejando según grupos de derechos humanos cerca de 3.000 muertos.
Chávez, quien mantiene el mismo discurso encendido que lo llevó a la presidencia con altos niveles de popularidad, se refirió a la situación económica del país para reiterar que está desmontando una bomba de tiempo social.


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101 años de Panamá América

 
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