Un día, cuando le preguntaron cuál era el secreto de lanzar, Warren Spahn dijo: "El secreto del bateo está en irle a la pelota en el momento oportuno. El arte de lanzar está en impedir que eso suceda". Nadie saber hacer eso mejor que Greg Maddux, quien ha ganado nueve juegos seguidos y está camino de añadir otra gloriosa temporada a su ya ilustre carrera. Aunque Maddux está muy lejos de ser el prototipo de deportista - si se cruzasen con él por la calle pensarían que es un contable - continúa siendo el lanzador que mejor sabe engañar al bateador. Aprendió ese arte de Leo Mazzone, quien a su vez lo aprendió de Johnny Sain. El secreto está en la repetición de lanzamientos. Si Maddux levanta pesas, eso es algo que nadie puede saber a simple vista. Esto no quiere necesariamente decir que Maddux tenga más talento que Roger Clemens, quien también está teniendo una brillante temporada y va camino de adjudicarse su sexto trofeo Cy Young.
Eso tampoco quiere decir que Clemens tenga que esforzarse más que Maddux. Ambos son extraordinarios lanzadores con una clase fuera de serie. Son reencarnaciones de lanzadores de otras épocas. Maddux es una reencarnación de Spahn y de Robin Roberts, grandes lanzadores de los años 40, 50 y 60 que opinaban que lanzar era la mejor manera de mejorar. (Lanzaban hasta 320 entradas al año y estuvieron activos hasta la edad de 40 años.) No creían en eso de levantar pesas porque el béisbol era un deporte de flexibilidad y de agilidad. Su falta de músculos no los convirtió en jugadores menos resistentes.
Desarrollaron su resistencia a base de lanzar y de estirar los brazos. Clemens es una reencarnación de lanzadores como Bob Gibson, Don Drysdale, Steve Carlton o Nolan Ryan. Esos pítchers lanzaban con fuerza y creían en la preparación. Hacían todo lo que podían en la entretemporada, así como durante la temporada, para fortalecer sus cuerpos y piernas y para mantenerse en la mejor forma posible.
La preparación es algo que evidentemente le ha servido a Clemens; es fuerte como un buey y puede intimidar a cualquiera. Si considera que alguien se está pasando de listo, le da un toque de atención lanzándole una pelota debajo mismo de sus barbas. Por distintos que sean, Maddux y Clemens se parecen en algunos aspectos.
Ambos son jugadores extraordinariamente competitivos, excepcionalmente talentosos y muy trabajadores. Pero el aspecto más importante que ambos tienen en común -algo a lo que se debe, en gran medida, su éxito- es su efectividad en el lanzamiento de rectas. Aunque Maddux suele hacer unos 89 lanzamientos, cada uno de esos lanzamientos es una variación de sus rectas. Todo el mundo habla del cambio de ritmo de Maddux y de su control, pero si uno se fija, se dará cuenta de que, al igual que Clemens, aproximadamente el 75 por ciento de sus lanzamientos son rectas. Clemens puede lanzar la pelota a 97 o 98 millas por hora. Clemens generalmente domina a sus adversarios, pero cuando tiene el brazo bien, es prácticamente imparable. Maddux puede hacer un montón de cosas con sus rectas. Cambia la velocidad de sus rectas mejor que nadie. Puede lanzar entre 87 y 91 millas por hora y colocar la pelota donde quiera. Maddux es el pítcher con mayor control que he visto en mi vida.