La ambición del suizo Roger Federer de obtener su primera medalla olímpica en sencillos se malogró al sucumbir ayer frente al estadounidense James Blake.
Con el tipo de desempeño pálido una vez impensable, Federer se despidió en los cuartos de final al caer 6-4, 7-6 (2).
Se trató de una sorpresa mayúscula, considerando que Blake sólo había ganado un solitario set en sus ochos partidos previos contra Federer. Pero el suizo, el máximo cabeza de serie del torneo, se encuentra inmerso en una prolongada mala racha este año, uno en el que todavía no ha podido ganar un título importante.
Su reinado en Wimbledon acabó el mes pasado y llegó a Beijing con el acta certificada de que iba a ceder el número uno del ranking. Federer sigue sin ganar un metal olímpico, ya que en Sidney cayó en semifinales y en Atenas fue derrotado en segunda ronda.