La Corte Suprema chilena inició ayer la revisión del proceso de desafuero del ex dictador Augusto Pinochet, en un proceso que podría dejarlo a merced de más de un centenar de querellas criminales en su contra.
En primera instancia la Corte rechazó un pedido de someter a Pinochet a exámenes médicos, antes de que dicte su fallo final sobre el desafuero como había solicitado la defensa.
"Sí, quedó descartada la posibilidad de resolver esta solicitud antes de la audiencia que comenzamos ", dijo el presidente de la Corte Suprema, Hernán Alvarez.
"Los defensores cometieron un error al pedir exámenes médicos previo a la vista de la causa", dijo Hugo Gutiérrez, abogado de derechos humanos querellante en el proceso.
La mala salud de ex militar lo libró de una primera disputa judicial en Londres -donde permaneció arrestado por 16 meses- luego de que el gobierno británico negara su extradición a España por un diagnóstico de daños cerebrales.
Pero la justicia chilena no admite razones de salud y sólo exime a un inculpado si es declarado "loco" o "demente".
Un fallo de primera instancia, emitido a comienzos de junio, despojó a Pinochet de su inmunidad parlamentaria como senador vitalicio no electo, que impide su sometimiento a la justicia.
La defensa confía en que las pruebas médicas respalden una petición de no continuar con un juicio contra el ex dictador.
"Es decir, los abogados deberán demostrar que Pinochet no está apto ni mental ni físicamente para enfrentar este proceso", dijo Carmen Hertz, abogada querellante.
Los detractores de Pinochet, en cambio, celebraron la decisión de postergar la vista de los exámenes médicos de Pinochet antes del fallo del desafuero.
Los 20 ministros del máximo tribunal de justicia del país guardaron silencio tras su primera reunión para analizar la apelación al dictamen de desafuero y continuarán reunidos hoy y mañana para escuchar a acusadores y defensores.