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"Contactos informales" entre Venezuela y la guerrilla


El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, José Vicente Rangel, confirmó ayer que su gobierno ha tenido "contactos informales" con jefes de la guerrilla colombiana, en busca de soluciones a los perjuicios que le causa a su país el conflicto de Colombia.
El canciller venezolano calificó como "excelentes" las relaciones entre su país y Colombia, pese al malestar ocasionado en Bogotá por el anuncio del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de que dialogará con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Ejército de Liberación Nacional (ELN).
"Hasta ahora los contactos han sido informales", declaró Rangel en una entrevista publicada por el diario "El Tiempo" de Bogotá, y aclaró que con esos grupos rebeldes "hasta ahora solo hemos hablado de resguardar la vida y la seguridad de los venezolanos afectados por una violencia importada".
Rangel, negó que su país esté "manipulando" el problema de la violencia en Colombia con el propósito de "inmiscuirse" en la política interna de esta nación, según declaraciones recogidas ayer por el diario El Tiempo de Bogotá.
"Hemos dicho que le estamos apostando a la paz. Creo que no se entiende eso. Se ha llegado a pensar que nosotros estamos manipulando el problema de la violencia para inmiscuirnos en la política interna de Colombia. Aquí tenemos demasiados problemas y no queremos asumir otros que no nos pertenecen", declaró el jefe de la diplomacia venezolana.
Rangel no descartó, sin embargo, una posible entrevista del presidente Chávez con el fundador y líder de las FARC, Pedro Antonio Marín, alias "Manuel Marulanda" o "Tirofijo", pero advirtió de que no es muy probable por la seguridad que implica el traslado del veterano comandante a Caracas.
"En todo caso nosotros hacemos en nuestro territorio lo que consideremos conveniente", puntualizó el ministro venezolano.
Asimismo, desestimó versiones de comentaristas colombianos de que un eventual diálogo entre Chávez y los guerrilleros refuerce la aspiración rebelde de lograr el estatuto de beligerancia.
"No creo eso. El diálogo abre las puertas, y si no que lo diga el presidente Andrés Pastrana, que está negociando con ellos", anotó.
Rangel, negó, asimismo, que un eventual diálogo con la insurgencia signifique "abrir el camino a una especie de pacto de no agresión con las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista)", y afirmó que "hasta ahora sólo hemos hablado de resguardar la vida y seguridad de los venezolanos afectados por una violencia importada".
El ministro venezolano aseguró que, personalmente, piensa que la guerrilla "es un movimiento revolucionario", pese a que hay gente en su Gobierno que cree los alzados en armas son terroristas o "narcoguerrilla".
"Chávez no es soberano para tomar decisiones ", dice canciller.
Por su parte, el canciller colombiano, Guillermo Fernández de Soto, reiteró que Chávez, "es soberano para tomar decisiones en su país" pero "no en Colombia", al referirse a la intención del mandatario de reunirse con la jefatura guerrillera, según declaraciones publicadas ayer por el diario colombiano El Espectador.
El canciller insistió, asimismo, en que cualquier gestión que haga un gobierno extranjero en favor de la paz de Colombia debe ser autorizada por las autoridades locales y en coordinación con estas. "Aspiramos a que el Gobierno de Venezuela atienda los principios en los que hemos enmarcado la participación de Gobiernos extranjeros en el proceso (de paz): con estricto apego al principio de la no intervención, atendiendo solicitudes y en coordinación con el Gobierno colombiano", declaró el jefe de la diplomacia colombiana.
"Nosotros no estamos apoyando a la guerrilla colombiana, sólo estamos obligados a asegurar la soberanía venezolana y garantizar la seguridad en todo el territorio nacional", dijo Chávez tras concluir su programa radial "¡Aló, presidente!".
El mandatario ha llamado a su colega Andrés Pastrana y a los grupos insurgentes a trabajar por la paz de Colombia, que, según ha manifestado, "también significará tranquilidad en la frontera venezolana". Fernández de Soto y su homólogo venezolano, José Vicente Rangel, han acordado reunirse en las próximas semanas para discutir este y otros temas de la agenda bilateral.
Colombia y Venezuela comparten una frontera de 2.219 km afectada continuamente por acciones violentas de las guerrillas colombianas, el narcotráfico y la delincuencia común.
En los últimos días, el presidente lanzó la propuesta de conversar con grupos guerrilleros de Colombia para aminorar los ataques perpetrados en los más de 2.200 km de la frontera colombo-venezolana, provocando protestas de Bogotá.


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