Alberto Contador (Astana) se proclamó vencedor del Tour de Francia por tercera vez, quinto triunfo español consecutivo, una vez disputada la vigésima y última etapa entre Longjumeau y París, de 102,5 kilómetros, en la que se impuso al esprint el británico Mark Cavendish (Columbia), y el luxemburgués Andy Schleck y el ruso Denis Menchov subieron al podio como segundo y tercero, respectivamente.
Si Cavendish levantó los brazos para celebrar su quinta etapa al frente del pelotón, unos metros por detrás, entre la marabunta, emergía el maillot amarillo de Contador disparando hacia su nueva conquista, rodeado de sus compañeros, en su tercer año de reinado.
Otro paso de Contador en la historia del Tour, que ya se encuentra en un tercer escalón en cuanto a victorias absolutas. Detrás de Armstrong, con 7 triunfos y del grupo de Indurain, Hinault, Anquetil y Merckx, con 5, el madrileño alcanza al trío formado por el belga Philippe Thys, el francés Louison Bobet y el estadounidense Greg Lemond. Todos nombres de leyenda.
Un tercer entorchado que deja un recuerdo menos brillante que el de 2009. Contador, único español que tiene Tour, Giro y Vuelta en su hoja de servicios, no ha ganado ninguna etapa en esta edición, ni marcado la diferencia en su terreno, la montaña; tampoco en la contrarreloj. Hace un año venció en Verbier en un final en alto y arrasó en la contrarreloj de Annecy al mismísimo Fabian Cancellara. Un año después, terminó el partido pidiendo la hora. Un triunfo a los puntos.
En la foto final, Contador estuvo acompañado por su enemigo íntimo Andy Schleck (Saxo Bank), segundo a 39 segundos, y por el ruso Denis Menchov (Rabobank) tercero a 2.01 minutos.
Pendiente de su renovación con el Astana, el Tour también ha consolidado una rivalidad que se presume duradera entre Contador y Andy Schleck. El luxemburgués, dos veces segundo, no se conforma con el papel de "Poulydor" y está convencido de que el español no es imbatible. "El año que viene volveré para ganar", anunció.