El número 3 del mundo, el suizo Roger Federer, hizo autocrítica tras su derrota de hoy frente al francés Richard Gasquet en los octavos de final del Masters 1000 de Roma y reconoció que tuvo muchas opciones de ganar ese partido que no supo aprovechar.
"Sí, tuve muchas oportunidades, pero son cosas que pasan", dijo el tenista suizo en la conferencia de prensa posterior al encuentro, que perdió por 4-6, 7-6(2) y 7-6(4) en dos horas y 19 minutos.
Federer admitió que se trataba de un partido que "no debería haber perdido" y que la sensación que le queda es "algo molesta" pero aseguró no estar preocupado por su futuro con vistas a Roland Garros, que comienza el próximo 22 de mayo.
"Estoy contento de tener varios días de descanso para sentirme fresco tanto mental como físicamente para el Abierto de Francia. Me siento muy bien y entrenaré cuando llegue a París, ése es el plan", explicó el tenista helvético.
A Federer se le resiste el torneo de la capital italiana, en el que ha sido eliminado en su estreno tres veces y en el que nunca se ha proclamado vencedor a pesar de haber llegado a la final en dos ocasiones.
Aunque el partido de hoy comenzó de cara para el suizo, que se adjudicó el primer set, finalmente acabó cediendo frente a Gasquet en tres mangas.
"Es un buen jugador y si no juegas bien y le das a él la oportunidad de hacerlo, puede ganarte. Tiene mucho talento y comete pocos errores", dijo de su rival de hoy sobre la pista central del Foro Itálico.
Federer reconoció que el partido fue "difícil" y que Gasquet "comenzó a jugar mejor a medida que avanzaba el partido, sobre todo con su servicio".
"Jugó un buen partido. Creo que a medida que avanzaba el encuentro comenzó a sentirse mejor porque el juego se estaba decantando a su favor y yo, simplemente, no pude hacer nada para cambiarlo", reconoció.
"A veces es cuestión de mala suerte porque estaba jugando bien y después, de pronto, ya no. Fue un final algo decepcionante al partido", añadió Federer.