El sábado de la semana pasada no fue un día feliz para los hípicos. No es porque hayan perdido, ya eso es regla común por aquello de "la incertidumbre del turf". El sufrimiento de los apostadores se debió a las inconsistencias que se apreciaron en los fallos emitidos por el Cuerpo de Comisarios.
El primer grito de gente se escuchó luego del fallo de la quinta carrera, en la que los comisarios dispusieron desestimar un reclamo presentado por el jinete Antonio Linares de Juan Antonio, por un estorbo que supuestamente provocó su colega y líder de la estadística, Jesús A. Barría.
Dicen que los fallos de los comisarios son subjetivos y obedecen a su apreciación, pero hay situaciones plenamente definidas en el Reglamento de Carreras, una de las cuales es la relacionada como la ventaja o "cuerpo de luz" que debe tener un ejemplar para cambiar su dirección.
En ese sentido, la regla obliga a todo jinete a cerciorarse de que hayan "dos cuerpos de caballo" para poder trazar diagonales o cambiar de línea.
Fue obvio que, aunque sin intención deliberada, el caballo Leroy, que montó Barría, cruzó violentamente la línea de Juan Antonio, cuyo jinete se vio obligado a buscar otra dirección para seguir peleando la carrera.
Dirán que Juan Antonio estaba vencido; no vamos discutir ese "criterio", pero el Reglamento no permite el empleo de "criterio" en estos casos, puesto que la definición de "Cuerpo de Luz" habla por sí sola.
Minutos más tarde, se les presentó otro reto con los ejemplares Roman Nose y Don Fer. Fue un incidente similar, en el que no vacilaron en distanciar a Roman Nose, con lo que dejaron a todo el mundo de vuelta y media.
Al cierre de la programación se presentó otra controversia en el cual se vio envuelto el caballo Juguete, contra el cual hubo un reclamo debido a que supuestamente bajó ocupando la línea de Niño Nef. Las apuestas estaban divididas sobre cuál sería la decisión en esta oportunidad, debido a que había un empate y este incidente serviría finalmente para que nos diéramos cuenta sobre qué priva más: El Reglamento o el "criterio".
Juguete, por poco mata a Niño Nef, pero el reclamo fue desestimado, lo cual nos hizo concluir que en la caseta de los comisarios priva actualmente el criterio personal y subjetivo, por encima del Reglamento.
Es por eso que los jinetes hacen salen sin control del partidor, se abren en la curvas, trazan diagonales a diestra y siniestra y utilizan la fusta de manera desordenada.
¡Claro!. Si saben que los jueces no son consistentes en sus fallos y aplican el reglamento y su criterio, según el calor del momento, por decir lo menos.