AUN CUANDO sus propósitos iniciales parecen ser de convivencia y solidaridad, los delitos espantosos en los que se han visto envueltas, han hecho de las bandas juveniles centroamericanas conocidas como las maras un fenómeno de creciente preocupación en el área.
En tanto que el 17 de mayo pasado 107 mareros murieron calcinados en el Centro Penal Sampedrano, en un hecho que conmovió a la sociedad hondureña hasta sus cimientos, el pasado 23 de diciembre, el ataque armado a un autobús en la comunidad Eben Ezer atribuido a las maras, dejó un saldo de 28 muertos.
Delincuencia simple y pura o manifestación desviada de resentidos que reclaman su espacio a una sociedad que se lo ha negado, lo cierto es que con unos 150 mil adolescentes operando de manera organizada, principalmente en El salvador y Honduras, las maras se han convertido hoy por hoy en un factor de desestabilización social imposible de ignorar.
¿Sus motivaciones? ¿Cómo operan y por qué? ¿En qué consiste su verdadera amenaza? y ¿cuánta responsabilidad compete a la sociedad misma? Hay quienes atribuyen su desarrollo a una llamada "limpieza social" que previo al surgimiento de las maras se manifestó en los asesinatos cotidianos de jóvenes adolescentes.
Rómulo Emiliani, obispo auxiliar de San Pedro Sula, una diócesis que abarca más de millón y medio de creyentes en tres departamentos, califica el hecho como un fenómeno con profundas raíces sociales, que de no ser corregidas pueden transformar a los mareros en futuros guerrilleros urbanos.
Mientras no exista familia, educación, instrucción, oportunidades, la delincuencia será parte inherente a la vida social, y la delincuencia juvenil, que en los países brota al estilo de maras, como El Salvador y Honduras, en otros como Costa Rica y Panamá, en forma de pandillas, el fenómeno, aunque es diferente en su desarrollo, es el mismo en su causa y en su finalidad. explicó el prelado a Semblanzas, durante una extensa conversación realizada recientemente.
Para Monseñor Emiliani ese tipo de agrupaciones busca la manera de sobrevivir en una sociedad donde económicamente no solo se margina sino se excluye a gran parte de la gente.
El sistema económico -dijo- tiene que ser remodelado, reconstruido, profundamente vitalizado, con una visión humanista de desarrollo social, y los estados no pueden convertirse en peleles y en simples "estados policías" que garantizan el orden y la seguridad para que el capital, sin ningún control nacional e internacional, ponga las leyes.
Llegado hace dos años a San Pedro Sula, Emiliani ha convertido el rescate de las maras en una especie de apostolado, y hoy tiene con ellas una relación estrecha y un conocimiento que lo hacen una autoridad en la materia. No en vano varias publicaciones ya lo señalan como el obispo de las maras.
Una panameño que, nacido en la atlántica Ciudad de Colón, expresó a temprana edad preocupación por la cuestión social, lo que se tradujo, primero, en una militancia política que lo convirtió en presidente del capítulo de la juventud demócrata cristiana en esa provincia, y que finalmente lo llevó al sacerdocio.
El seis de junio de 1966, cuando apareció en el corredor de Colón el cadáver torturado del dirigente de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) Juan Antonio Navas, Emiliani junto a su amigo Raúl Leis integraron la manifestación que reclamó el crimen ante las oficinas del entonces Departamento Nacional de Investigaciones (DENI).
Hizo en La Salle sus estudios de kinder a tercer año, tras los cuales se fue al Colegio Abel Bravo en busca de un bachillerato en letras porque su aspiración era ser abogado. Dos años después, lo que él define como una llamada profunda de Dios se manifestó con toda su fuerza y se fue a España para consagrase como sacerdote.
Hijo de Rómulo Emiliani Biebarach y Geraldina Sánchez de Emiliani, el hoy Obispo Auxiliar de San Pedro Sula, pertenece a la misión de los claretianos. Quienes lo conocen desde niño no fueron sorprendidos por su opción pastoral. "En los juegos de infancia, el siempre era el sacerdote que bautizaba a los niños", nos han dicho.
Panamá lo conoce desde que en un canal de televisión comenzó a enviar a la sociedad Un mensaje al Corazón, que remataba siempre con aquella frase: ¡ porque con Dios usted es invencible! Más tarde fueron las obras sociales, los Niños del Darién. En las oficinas de Un mensaje Al Corazón en Ancón, pudimos ver un sinnúmero de condecoraciones y placas de reconocimiento que evidencian años de trabajos.
El año pasado durante el Festival de Otoño, la Cámara Junior de Honduras le otorgó junto a tres nacionales, el premio más importante de reconocimiento a quienes han enaltecido el nombre de ese país. La razón: su trabajo con las maras.
Pero qué lo ha hecho acercarse tanto a los mareros, considerando críticas y advertencias que le indican que se trata de delincuentes, que eso es "meterse en la boca del lobo", que no sea "obispo de delincuentes"?
Mon.RE: Me he acercado mucho a ellos, primero en las cárceles. Luego ya fuera de ellas iban a verme muchos, antes de la ley antimaras. He frecuentado sus escondites, escuchado sus lamentos, su reclamo a la sociedad, su ira. He visto sus lágrimas, he podido palpar el miedo que tienen. El 17 de mayo de este año pasado, experimenté un gran golpe, cuando 107 jóvenes, 103 ese día y cuatro después, murieron asfixiados y quemados en la cárcel de San Pedro Sula. Una semana antes había estado con ellos.
Las causas
Semblanzas: ¿A qué atribuye Usted la aparición de estas bandas?
Mon.RE: Son jóvenes pandilleros que vienen de estratos sociales muy pobres, sin familia, sin futuro, sin empleo, y que se han sumado a estos grupos pandilleros, donde encuentran familia, seguridad, comida, poder. Aunque se meten en una especie de corredor sin retorno, en donde la mara siempre exige más y más, y donde al final la vida siempre está en peligro. Si te sales te mata tu mara; si estás en tu mara te puede matar un marero de otra mara o te pueden matar grupos misteriosos de sicarios pagados por gentes que está ejerciendo, lamentablemente, "una limpieza social" maligna, matando muchachos.
Semblanzas: ¿Tienen algún tipo de estructura, cómo operan?
Mon.RE: Fuerte, organizada y con vinculaciones con Estados Unidos. Son muy disciplinados, exigentes y lamentablemente, el que no obedece lo matan. Muchos de ellos consumen drogas.
Semblanzas: ¿Qué significa maras?
Mon.RE: No hay una definición cierta. Probablemente de la palabra marabunta, una hormiga muy violenta de las selvas amazónicas; también puede ser la palabra maravilla. Realmente ni ellos mismos saben el origen.
Semblanzas: ¿Y salvatrucha?
Mon.RE: De El Salvador. Es que la salvatrucha es una mara que se organiza en Estados Unidos, de grupos salvadoreños. Las maras todas nacen en Estados Unidos, de emigrantes. Primero de pandillas de puertorriqueños, italianos y negros americanos. Todos emigrantes, menos los negros que ya llevaban más tiempo. Luego van llegando mexicanos, salvadoreños, hondureños y todos se van armando en maras. Tienen todo el estilo operativo de la mara norteamericana, pero cuando son revotados, muchos son revotados a Honduras, El Salvador, Guatemala. Aquí van sumando más gente, se hacen más violentos y la gran pelea es entre las dos maras más grande, la 18 y la salvatrucha. Yo he sido intermediario desde hace mucho tiempo entre las dos, para lograr la paz entre ellos, y se ha logrado bastante, pero el problema es que hay mucho resentimiento.
Semblanzas: ¿Cómo qué cantidad de jóvenes abarcan estas bandas?
Mon.RE: En Honduras, calculamos que entre 30 y 50 mil muchachos
Semblanzas: Entonces estamos ante un drama social de proyecciones muy serias?
Mon.RE: Grandes, tremendas. Se habla en las regiones de Centroamérica, de unos cien mil jóvenes.
Semblanzas: ¿Y las autoridades de estos países cómo interpretan este problema?
Mon.RE: Ellos solo dicen que cuando el fenómeno empezó se descuidaron, no le tomaron mucha importancia. Luego se les fue convirtiendo en un gran problema, que no han sabido realmente manejar. Ahora hay una ley de mano dura en Honduras, en El Salvador, que los ha metido en las cárceles a muchísimos de ellos, sin prueba de que hayan cometido delitos.
Semblanzas: ¿Cuál es la edad promedio de estos muchachos?
Mon.RE: De 13, 14 a 26 años.
Semblanzas: Hace un momento Usted decía que ellos entran a la mara no para cometer delitos sino para sentir protección, una especie de solidaridad colectiva...pero hace algunas semanas, en diciembre de 2004, un bus fue detenido y fueron asesinadas cerca de 28 personas y el bus incendiado. ¿Cómo se explica esto?
Mon.RE: Para mi fue de gran dolor la muerte de 28 personas, vilmente asesinadas por gente de mente diabólica . Eso fue planeado muy cuidadosamente. En el lugar donde el bus pasa es uno de los barrios que rodean la Ciudad de San Pedro, barrio de emigrantes donde todavía las calles son de tierras. Son barrios de afuera. Hay un gran hueco con mucha agua, el bus tiene que parar, poner primera y es ahí cuando los dos carros llegan, rodean al bus y comienzan a disparar a todo el mundo, luego suben y a 12 o a 14 de ellos les dan un tiro de gracia en la cabeza. Estuve al día siguiente en la morgue. Es probable que entre ellos haya jóvenes mareros, porque un 8% de jóvenes mareros son sicópatas, enfermos mentales, matan por matar. Pero la gran pregunta que yo he hecho públicamente es ¿quién está detrás de estos jóvenes? No fue decisión de la mara 18 ni de la salvatrucha, por lo que yo he podido constatar. ¿Quién está detrás de ello? Lo he dicho públicamente, el crimen organizado que ha usado jóvenes mareros
Semblanzas. ¿Cómo vamos a impedir o evitar que los que vienen subiendo ahora, que tienen tres, cuatro, cinco o seis años no vayan a reproducir este modelo. ¿Cuál es la propuesta que hace la Iglesia sobre este fenómeno?
Mon.RE: Mientras no exista familia, educación, instrucción, oportunidades, la delincuencia será parte inherente a la vida social, la delincuencia juvenil que en países como El Salvador y Honduras brota al estilo de maras, en otros, Costa Rica, Panamá, pandillas, el fenómeno , aunque es diferente en su desarrollo, es el mismo en su causa y en su finalidad. Es buscar la manera de sobrevivir en una sociedad donde económicamente no solo se margina sino se excluye a gran parte de la gente. El sistema económico tiene que ser remodelado, reconstruido, profundamente vitalizado, con una visión humanista de desarrollo social, y los estados no pueden convertirse en peleles y en simples "estados policías" que garantizan el orden y la seguridad para que el capital, sin ningún control nacional e internacional, ponga las leyes.
Semblanzas: ¿Y qué hacer al respecto?
Mon.RE: El capital debe ser siempre como en Estados Unidos, controlado con impuestos y el que tiene más tiene que pague más, como en Estados Unidos, país capitalista por excelencia. La evasión de impuesto es un castigo que se paga con cárcel y con muchos años. El contrabando es un delito y es un pecado social, como es un pecado social el haber producido en el país grandes capitales e invertirlo en un 90 o en un 80% esos capitales en bancas extranjeras en otros países.
Semblanzas : ¿Pueden los Estados hacer eso?
Mon.RE: El Estado tiene que tener fuerza y poder, pero sin la maldita corrupción política que ha llevado a la América Latina a una pobreza y miseria espantosa. Hay que purificar el poder político, y hacer que el poder ciudadano tenga mucha más efectividad.
Semblanzas: ¿Cree Usted posible llegar a un acuerdo con las maras, para sacar a los países centroamericanos de esa situación de terror?
Mon.RE: Las mara no tienen una motivación política, partidista, de ninguna clase. Conozco bien su pensamiento, (La conferencia de Obispo de Honduras me ha comisionado para que trabaje directamente el tema en Honduras, y a nivel de la conferencia de Centroamérica un obispo de El Salvador y yo fuimos encargados de todo Centroamérica, de programar algunas acciones concretas organizadas ) Mi tesis es que si los muchachos que van presos no les dan ningún medio de rehabilitación en las cárceles, y los grupos misteriosos siguen matando muchachos algún día saldrán de la cárcel, y serán caldo de cultivo para que Centroamérica se convierta en un volcán en erupción violento, y los mareros serán guerrilleros urbanos.
Semblanzas . ¿Entonces cuáles serían las medidas para detener esto?
Mon.RE: Todos los países tienen que buscar la manera de crear fuentes de trabajo, condiciones sociales más adecuadas para la gente, y con una economía solidaria, educación y nosotros como iglesia tenemos que evangelizar mucho más. Estamos perdiendo campo con los jóvenes. No hay que esperar que la gente llegue a la misa nada más. Hay que salir, hay que buscar los medios para tocar el corazón de los jóvenes. Falta más audacia, más valentía, más coraje. En el caso de las maras Ya he creado una Fundación que se llama Unidos por la Vida. Esperamos a crear un centro con capacidad para rehabilitar cada dos años a 400 jóvenes mareros. Tengo una lista enorme de muchachos que están esperando que yo abra el centro.
Semblanzas. ¿Qué tipo de rehabilitación contempla…?
Mon.RE: Todo, integral: programas sicológicos espirituales, programas ocupacionales, talleres de refrigeración, mecánica automotriz, soldadura, fabricación de fibras de vidro, ganadería, agricultura, etc. Mi reto es ese y lo vamos hacer. Ese es uno de mis sueños.
Semblanzas: A Usted no le da ningún tipo de temor cuando está con ellos, cómo lo reciben?
Mon.RE: Bien. Al principio había desconfianza en algunos líderes, pero ellos han visto mi actitud, la calidad de mi pensamiento, cómo los he defendido en tantas ocasiones. Como he firmado tantas cartas donde yo digo, este muchacho está en rehabilitación aunque lleve tatuajes, aun así me los meten presos algunos. Ellos han visto cómo me he jugado la vida por ellos, he ido a sus escondites, les he llevado medicinas cuando han estado heridos de balas.
Semblanzas: ¿Y no existe el riesgo de que ellos utilicen esa labor que Usted realiza para encubrir sus otras actividades?
Mon.RE: Todo es posible, es un terreno muy peligroso y complejo, pero hay que hacerlo, allí se asumen todos los riesgos, que unos me engañen, en fin, todo es posible, y son jóvenes que muchas veces no tienen las cosas claras tampoco. Todo es posible, estoy preparado para todo.
Semblanzas: Para todo es decir bastante. Concluir la entrevista con esa frase, revisar luego los periódicos de Honduras y El Salvador, y tomar conciencia de la crudeza y el drama que constituyen las maras, nos hizo pensar con gran preocupación sobre la realidad de Centroamérica, martirizada por la pobreza y por el abandono, y amenazada ahora por una nueva ola de violencia. Quizás por eso nos atrevimos a preguntarle al obispo Emiliani cuándo regresaría a Panamá y dijo: ¡nunca!, tras aclarar que esa era la misión a la que lo había destinado el Papa y es él quien manda.
Después de la entrevista no abrigamos dudas de que Monseñor Emiliani está inmerso en una realidad compleja y peligrosa, donde ese: "estoy preparado para todo" puede tener un alcance igualmente peligroso.(JBV)
¿Dé dónde viene ese terror?
Bien conocido en Panamá, Rómulo Emiliani es hoy Obispo Auxiliar en San Pedro Sula, Honduras, donde se ha trazado el rescate de jóvenes pandilleros como un apostolado, en medio de una realidad compleja y peligrosa. Lo sabe, y porque los conoce cree que hay quienes se aprovechan de ese drama para vincularlos a actos violentos y por eso pregunta ¿Quién está detrás de esto?