Cuando Alexandre Guimaraes llegó a Panamá traía un enorme pergamino. Se decía que era un estudioso, que constantemente está actualizándose, pero después de ver lo del domingo no hay duda que él dejó sus títulos en Costa Rica.
Este señor, que a pesar de haber jugado fútbol, parece no conocer el deporte, ya que en el Cuscatlán hizo los mismos cambios "cuestionables" que en el Rod Carew.
No creo que lo vayan a llamar de Costa Rica, los ticos no pueden ser tan masoquistas para vivir otra pesadilla con él.
Queda recoger lo poco que dejó, si es que dejó, tras su efímero y lamentable paso por Panamá.
Nos debemos plantear la clase de técnico y dirigente que queremos en nuestro fútbol. Este dolor de la afición no puede quedar impune.
También la clase de jugadores que queremos integren la selección, que no sean por amiguismo y que tengan lo que se necesita para vestirse de rojo.