Una rebelión de 13 horas en la prisión de Ribeirao Preto, a 300 kilómetros de Sao Paulo, dejó ayer un saldo de dos detenidos muertos y decapitados, informaron las autoridades.
Los dos presos ultimados fueron decapitados por sus compañeros de celda, quienes además les arrancaron el coraón, informó la policía, que no ofreció otros detalles sobre las circunstancias de estas muertes.
La rebelión estalló el miércoles en la noche cuando 180 detenidos del Pabellón 2 de ese penal tomaron a tres guardiacárceles como rehenes, y fue controlada ayer cuando la policía alcanzó un acuerdo con los revoltosos, que reclamaban por la falta de médicos y remedios.
Los detenidos que se habían agrupado en el patio interno del penal, retornaron a sus celdas y la policía comenzó una "operación rastrillo" en la prisión en busca de armas y teléfonos celulares.