Deportes

Democracia, las minorías y la cultura

Vamos a torear a unos cuantos en el día de hoy. Me citaron al centro y voy a agarrar el toro por los cuernos. El veto de


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, escritora y actriz) / PANAMA AMERICA

Vamos a torear a unos cuantos en el día de hoy. Me citaron al centro y voy a agarrar el toro por los cuernos. El veto de la ley de cultura ha revolucionado las redes sociales, levantando olas donde se revuelven los atunes con las sardinas y los tiburones que pescan siempre en el río lodoso. Unos con verdadero interés, otros con intereses velados, algunos por demagogia y otros por aparentar, porque hay que seguir la moda y hoy toca cultura y mañana tocará ecologismo, por poner un ejemplo. Y a esos mismos, a todos ellos, puedes preguntarles que cuánto tiempo hace que no apoyan a la gente que realmente se está sacando la mugre en este país y en muchos casos oirás el ulular del viento. Si no me creen, pregúnteles si han ido al festival del manito, o al cucuá, y te dirán que lo que pasa es que ellos hablan de otra cosa, distinta, mas sin embargo diferente.

Ojo, que aquí no quiero que nadie entienda que estoy en contra de una ley de cultura, sino que la forma es importante en muchas cosas y en esto mucho más. Y si nos vamos al fondo la cosa ya es la repanocha. No puede ser que se hay remado tanto para morir en la orilla, con cuestiones básicas que se hubieran solucionado con un poco de mano izquierda y saber leer la Constitución. Pero es que claro, en estos temas los ánimos se caldean enseguida, y así nos va. Hace unos años asistí a una reunión convocada por una candidata política, en un restaurante muy cultureta del patio, donde, tras escuchar los argumentos de unos y otros y después de que tras haber querido opinar, me mandaran callar porque soy española, (claro, como es por todos sabido, la culpa de que las cosas estén como están la tenemos los españoles), opté por ver los toros desde la barrera.

Y aunque ahora me acusen de torear a toro pasado, (fíjense que hoy me salen la metáforas taurinas, pero ni modo, así soy de carpetovetónica y retrógrada) voy a dar mi opinión. Y voy a traer a colación a un coterráneo mío, el inefable Carmelo Gómez, tremendo actor al que admiro profundamente, por su talento y por su franqueza, y del que hace unos meses leí unas opiniones que vienen aquí como anillo al dedo, así que maestro, hoy le brindo mi faena, culminada con su espada: “Sin cultura nadie se muere, pero no hay desarrollo. La cultura siempre ha sido de minorías (…) pero no suficientes como para cambiar las cosas. (…) las minorías son tan exiguas que no tienen presencia. Ese es el problema de la democracia, haber relegado a la cultura a la nada.”

Sí maestro, ese es precisamente el problema, que la minoría que escribió la ley de cultura pretende imponerse, sin darse cuenta de que la cultura no se impone, se transmite. La cultura no es algo que se enseña de arriba hacia abajo por ley, sino que debe lograrse que permee a través de todos los estratos sociales. En tanto en cuanto los que salgan a hablar de cultura no se identifiquen con la cultura de todos los panameños y se sospeche que en todo esto hay sucios intereses mezclados, nada va a ocurrir. Ni con ley, ni sin ley. Mientras tanto, no pidan opiniones, sobre todo si las que no son de su gusto no van a ser incluidas en la mayoría.

Hala. Oreja y rabo. Y el que tenga oídos para oír que oiga.


fecha edicion
old id
823307
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América