Lance Armstrong, siempre bajo la amenaza de sus rivales, dejó nuevamente la puerta abierta en el Tour de Francia ciclista del centenario, que ayer, miércoles, en Narbona tuvo una bienvenida jornada de reposo.
El estadounidense, al frente de la clasificación general al promediar la ronda gala, pasó parte de la jornada en familia. Tuvo tiempo de prepararse para la segunda mitad de la carrera, la más difícil con dos contrarreloj (la primera el viernes) y cuatro etapas en los Pirineos. Para Armstrong, es una situación inédita. Es la primera vez desde su victoria inicial en 1999 que lidera con márgenes tan escasos respecto de sus adversarios.
Con 21 segundos de ventaja sobre Alexandre Vinokurov y 1 minuto 02 segundos respecto de Iban Mayo al salir de los Alpes, el tejano cuenta con una corta separación sobre el kazajo y el vasco.
En cambio, su posición es buena con respecto a sus grandes rivales en el inicio. El alemán Jan Ullrich está a más de dos minutos, mientras que el italiano Gilberto Simoni, el ganador del Giro, y el colombiano Santiago Botero navegan en las profundidades de la clasificación general a una cincuentena de minutos. Joseba Beloki, en principio el más duro de sus rivales, pagó caro el riesgo asumido en el descenso de la Rochette.
El desafortunado corredor vasco, segundo el año pasado, operado hoy por la fractura de fémur sufrida, deberá seguir el Tour por televisión. La actitud de Armstrong despierta incógnitas. Tal vez al cuádruple ganador del Tour este año le falta fuerza? Está ocultando su juego, con vistas a las difíciles etapas pirenaicas por venir?
Las posibles respuestas son muchas y distintas. Pero todos están de acuerdo con que Armstrong sigue siendo el maestro del juego, capaz de aumentar las diferencias en los 47 kilómetros de la contrarreloj de Cap" Découverte. En otras oportunidades demostró sus cualidades de estratega.
Pero esta vez el campeón norteamericano tiene que atravesar un terreno minado por su rivales. Especialmente si Iban Mayo y los otros vascos del equipo Euskastel (Haimar Zubeldia está muy bien ubicado) se arriesgan para alcanzar la camiseta amarilla.
En la lista de corredores que representan una amenaza mayor para Armstrong, los especialistas incluyen al estadounidense Tyler Hamilton (quinto), a pesar de una fisura en la clavícula derecha, e Iban Mayo (tercero), en particular si se impone en una contrarreloj en principio a su alcance.
En lo inmediato, este jueves el Tour llegará a la pista del aeródromo de Montaudran -escenario de las pruebas de los aviones Caravelle, Concorde o Airbus-, término de la undécima etapa, entre Narbona y Toulouse, al cabo de 153,5 kilómetros.
Un solo puerto de altura, Saissac, de tercera categoría (8,4 km con una pendiente de 4,1 por ciento), aparece como punto difícil del recorrido.