El procurador de Justicia de Chiapas (sur), Eduardo Montoya, descartó ayer que guerrilleros zapatistas hayan participado en un ataque armado a la cárcel de San Cristóbal, de la cual huyeron 44 reos y que dejó un saldo de una niña muerta y dos guardias heridos.
En declaraciones a la prensa, Montoya dijo que los datos con que cuentan las autoridades señalan la posibilidad de que un grupo de indígenas "chamulas" (tzotziles del municipio de San Juan Chamula) podrían estar detrás del ataque, registrado en la noche del jueves pasado.
Insistió en que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no está relacionado con la agresión armada, a la que siguió un motín y la fuga de 44 prisioneros, de los cuales sólo han sido rehaprendidos dos.
Montoya manifestó que las fuerzas de Seguridad Pública realizan un intenso operativo en las regiones de Los Altos y La selva para dar con el resto de los prófugos.
Manuel Collazo, dirigente de la Organización de Pueblos Evangélicos de los Altos de Chiapas y que en principio fue señalado como autor del ataque a la prisión, dijo que "al Procurador le hace falta valor, le hacen falta pantalones para investigar y por eso me echa la culpa".
De acuerdo con versiones iniciales de la policía, el ataque habría sido lanzado para rescatar a los indígenas tzotziles Mateo y Salvador Jiménez, seguidores de Collazo, acusados de haber agredido a católicos ultraconsevadores de San Juan Chamula.
Sin embargo, ambos no aprovecharon la ocasión para huir y permanecen detenidos.
Previamente, el Procurador había dicho que fue un grupo "fuertemente armado" formado por 30 o 40 personas, cuya filiación se desconoce, el autor del asalto cometido el jueves a la prisión de San Cristóbal. Se trató, dijo, "evidentemente, de una acción concertada".