Unos 300 hinchas, nipones y algunos brasileños, que vitoreaban a los jugadores auriverdes, se vieron beneficiados al abrirse sorpresivamente las puertas del estadio Omiya Park, donde se realizó la práctica en el distrito de Saitama.
Su persistencia fue recompensada por la posibilidad de ver al equipo en acción desde las tribunas al punto que soportó estoicamente hasta el final del último toque al balón, pese al fuerte chaparrón que cayó cuando culminaba la práctica.
No obstante, los afortunados hinchas tuvieron que conformarse con un entrenamiento liviano y de práctica recreativa, de evidente diversión, de la que participaron los suplentes además del arquero Marcos y los mediocampistas Gilberto Silva, Kléberson y Ronaldinho Gaúcho.
El público espontáneo se quedó, en cambio, sin poder ver al astro Ronaldo, que no estuvo en la práctica, ya que sufre con una mialgia en el aductor de la pierna izquierda, pero que “evoluciona y estaría en condiciones de jugar la semifinal”, según el médico José Luis Runco.
Tampoco entrenaron el otro goleador del Mundial, Rivaldo —con cinco goles, igual que Ronaldo y el alemán Miroslav Klose—, Cafú ni Roberto Carlos, quienes junto a Lúcio, Edmilson y Roque Junior se ejercitaron en la piscina del hotel donde la selección está concentrada.
Según Runco, “estos no son problemas, no están lesionados”.
En tanto, luego de una sesión de ejercicios en la piscina, Rivaldo recordó las dificultades que Brasil encontró para derrotar a Turquía cuando ambos equipos se enfrentaron en la primera fase.
“El partido ante los turcos por la semifinal será diferente del primero, porque era el estreno de ambos equipos y todo el mundo estaba tenso. Pero la lección que yo aprendí en que no podemos perder goles. Será un partido en que no habrá ventajas”, dijo.
Según el mediocampista brasileño, Turquía es un adversario que Brasil debe tomarse en serio. “Turquía tiene una muy buena selección y tiene condiciones de vencer a Brasil. Pero nosotros daremos todo porque queremos ir a la final y ser campeones”, señaló.
Por su parte, Roberto Carlos expresó su convicción de que el cotejo contra Turquía será para los brasileños un partido más complicado que una eventual final de la Copa del Mundo, no solamente por el margen de error disminuido sino porque los dos equipos mejoraron mucho en el torneo.
“Creo que será más difícil que una eventual o posible final. Porque en una final uno juega concentrado y con conciencia de la responsabilidad. Pero en una semifinal uno tiene que ganar para ir a la final, y eso hace que el margen de error sea mínimo o inexistente”, comentó el jugador.
La semifinal del miércoles será más difícil “también porque los dos equipos mejoraron mucho en la parte colectiva desde la primera fase. Creo que el equipo que se equivoque menos tendrá más posibilidades de pasar a la final de la Copa”, comentó el dinámico astro del Real Madrid español.