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Distribuidor, constructor

Necesitamos que nuestros libros viajen a todas las librerías del país, que cada escritor pueda recomendar sus obras y saber que estarán en Aguadulce o Boquete, sin ningún género de duda.


Panamá cuenta con un excelente grupo de escritores. Los hay de muchos tipos y colores. Sé también que muchos lectores empedernidos de este país hace ya tiempo que dejaron de leer a sus paisanos. Y en muchos casos no les falta razón. Yo les escucho atento a los motivos y sí, es cierto, asumimos pocos riesgos estéticos y narrativos, algunos, afirmo por si acaso. Pero les replico que ellos como lectores asumen también muy mínimos riesgos, se abrazan a lo seguro, “los libros son caros”, sentencian, y no se abandonan al juego del que el viejo Cortázar, centenario ya, nos habla. “Sí, ya”, me dan más o menos la razón, pero añaden, a la mutua falta de riesgos, un elemento fundamental: la distribución de los libros, esa parte práctica y tangible del vicio lector, que no podemos dejar fuera de la complicidad cultural, ni del complot literario en nuestro país.

Mucho tenemos que avanzar en esta materia porque el distribuidor es también un constructor. Seguro que muchos no se lo han planteado así, y muy posiblemente muchos de los distribuidores tampoco se han visto en ese papel. Nos hemos dejado fuera de la fórmula durante mucho tiempo a los que ponen en manos de los lectores las obras que escribimos.

Oigo quejas de ambos lados, y el lector en medio. Falta de acuerdo, ciertas manías de escritores medio excelsos, altas comisiones, terribles inquinas entre unos y otros, exclusividades que restan (si Fulano vende aquí, se queda fuera Menganita). Necedades de ambas partes que no se dan su lugar en el entramado cultural y lo único que hacen es perjudicar a los lectores.

Necesitamos urgentemente que nuestros libros viajen a todas las librerías del país, que cada escritor pueda recomendar sus obras y saber que estarán en Aguadulce o Boquete, sin ningún género de duda. Sí, es un negocio, pero más allá de todo, está la parte más importante: los distribuidores también construyen lectores, los alimentan, hacen patria, levantan el futuro.

Sé que hay muchos desacuerdos entre escritores y distribuidores, llámense librerías, supermercados, farmacias o grandes almacenes. Pero los unos no pueden difundirse sin los otros y ellos no deben renunciar a su labor de poner en manos del lector las obras que la literatura genera en Panamá, no deben renunciar a seguir construyendo. No restemos caminos, tendamos puentes, demos de leer entre todos.

Es fácil dejar caer a los lectores y detrás a los escritores. Las grandes superficies no viven de la venta de libros, es apenas un minúsculo departamento en todo el entramado empresarial. Pero no quiero dejar pasar esta oportunidad para desafiarles a tomar la bandera de la cultura como una responsabilidad ciudadana. Empresas que dan espacio a la lectura son empresas que están haciendo sostenible esta sociedad. Ojalá que, los que tienen los espacios no los cierren a toda la literatura nacional por la majadería de un puñado de escritores. Más allá, está parte de nuestra responsabilidad en la construcción de una sociedad que sin leer no será sólida.

El escritor debe escribir. La distribución ha de ser llevada a cabo por otras personas, pero los autores nos vemos en la necesidad de vender nuestros libros, de difundirlos, pero esta no es tarea fácil las más de las veces. No se puede pedir al distribuidor altruismo, tampoco al escritor, pero aquí los equilibrios son necesarios. Mucho me temo que ciertas renuncias por ambas partes harán el camino más llevadero y fructífero. Construyamos, sumemos, multipliquemos. La aritmética de la unidad por la cultura hay que desempolvarla con urgencia.

Habrá quien se queje de lo dicho. Es su derecho. De ambos lados, la consigna debe ser procurar que la mayor cantidad posible de escritores llegue a manos de todos los lectores posibles, en cualquier parte. A la causa de construir una sociedad mejor tienen que sumarse todos, escritores y distribuidores. Es un deber. Mientras, el lector espera.


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945651
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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