Me encontraba leyendo cuando el teléfono sonó. Lo contesté y me dijeron: nos están atacando. Contesté: lo sé, estoy escuchando los bombazos. Miré el reloj que está en mi mesita de noche y marcaba las once y cuarenta minutos de la noche (11:40 p.m.). Era el 19 de diciembre de 1989, y pensé: bueno, se está escribiendo uno de los últimos capítulos del drama que comenzó el 11 de octubre de 1968. La invasión ha debido comenzar entre las once y treinta y once y treinta y cinco de esa noche. Siempre me he preguntado por qué, cuando se habla del tema, se dice que la invasión se dio el 20 de diciembre, pero bueno, eso sería material de otro artículo.
A raíz de la conmemoración por parte de algunas personas de la muerte del primero de los tiranos, en una reunión en la que me encontraba, un buen amigo me preguntó: ¿No crees que Omar Torrijos va a pasar a la historia como la persona que consiguió la reversión del canal? Le contesté que aunque fue una lucha de todas nuestras generaciones desde nuestra separación de Colombia, él nos había dejado una serie de secuelas muy dañinas para nuestro país; y me respondió sí, pero consiguió la reversión. Y eso me ha llevado a tratar de poner algunos sucesos en su justa dimensión, por razón del afán de algunos de deificar al primero de los autócratas.
Luego de la invasión han gobernado el país cuatro presidentes con filiación partidaria dividida y aún tenemos los problemas heredados de la dictadura que todavía no se han resuelto.
Para mí, el 11 de octubre de 1968 también comenzó con una llamada telefónica. Estaba acostado con una de esas gripes propias de esa época del año cuando recibí una llamada de mi suegra, desde David, en la que me decía que Boris Martínez acababa de dar un golpe de Estado; me vestí y fui a la casa de Don Guillermo Endara padre, y le pregunté por el hijo, le informé de la llamada y me contestó que el hijo estaba en una recepción o algo así que no recuerdo bien.
Regresé a mi casa, me acosté y comenzaron las llamadas telefónicas por razón del suceso. Y también comenzó la represión, encarcelamiento a los seguidores del Presidente depuesto, y a todos los que no estaban de acuerdo con el golpe de Estado, asesinatos nunca aclarados y que todavía se están investigando, eliminación de las libertades ciudadanas y de todo lo que significa un Estado de Derecho, la eliminación y despojo de los medios de información, como fue el caso de todos los periódicos y una emisora de propiedad de familiares del depuesto presidente, en fin, cuestiones todas del dominio público.
Al día siguiente de lo ocurrido, encendí la televisión y me encontré con las imágenes de quienes iban llegando a la Presidencia de la República para congratularse del hecho y ofrecer su apoyo al Gobierno de los militares. Principalmente personajes opuestos al presidente derrocado, y después irían apareciendo los que por la manida frase de "proteger sus intereses", se fueron plegando al Nuevo régimen.