El fútbol es tan apasionante, tan polémico y sorprendente que tiene la fea costumbre de dejar mal parado a los que se consideran “sabios” de este deporte.
Por trabajo, calidad e historia, EE.UU debe -en el papel- atormentar y liquidar a Panamá hoy. Pero el fútbol concede -al igual que la ley a un acusado de delinquir- el beneficio de la duda: no se puede dictar sentencia hasta que acabe el minuto 90. Todo imperio tiene sus malos días: EE.UU. podría tener el suyo hoy.