El Corinthians brasileño se clasificó ayer para la final del Mundial de Clubes de la FIFA, disputado en Japón tras ganar en semifinales a los egipcios del Al-Ahly (1-0), en un partido en el que sufrió más de la cuenta y que resolvió un gol del ariete peruano Paolo Guerrero.
A pesar del gélido ambiente en el estadio de Toyota, donde se registraron tan solo cuatro grados al inicio del encuentro, las gradas se vistieron de gala con los colores blanquinegro de los campeones paulistas y con el rojo del conjunto egipcio.