Nadie creería un cuento en que el que se dijera que al ex presidente José Antonio Remón Cantera lo asesinaron a puñaladas, porque todos sabemos que murió baleado. Pero eso no significa que no se pueda fantasear con hechos históricos y producir textos que reten el intelecto de los lectores y sirvan para renovar la manera de contar nuestra historia.
Con base en este criterio, el escritor panameño Gonzalo Menéndez González, ganador del Premio Signos de Minicuento “Rafael De León-Jones” 2010, ha producido numerosos cuentos que se enmarcan en lo que él denomina fantasía histórica.
Menéndez González, quien es un profesional de la geoquímica, escribe desde muy temprana edad, pero no es hasta ahora que se ha dispuesto a publicar y comenzó de buena forma, ya que ganó el Premio Signos de Minicuento “Rafael De León-Jones” 2010 con una colección de quince cuentos titulada “El síndrome y otros cuentos”, que incluye la publicación del libro.
Aunque el fallo sobre el premio no fue unánime, el novel autor no se detiene en ese detalle, puesto que está convencido que en materia de gustos no existe la unanimidad.
Antes de centrarse en cuentos escribió poesía, cuya elaboración considera como un compromiso personal, muy cercano a la confesión, por lo que decidió dedicarse a la escritura de cuentos, principalmente, hiperbreves los cuales percibe como un reto que afronta con sentido de trascendencia.
Hijo del abogado Gonzalo Menéndez Franco (q.e.p.d) y sobrino del poeta Álvaro Menéndez Franco, nuestro entrevistado asegura que siempre apuesta a la calidad en sus escritos y advirtió que Panamá está pasando por una “micro-Renacimiento cultural”, el cual es el producto de un movimiento auténtico integrado por nuevas figuras que se interesan en escribir.
Gonzalo Menéndez González piensa que el valor de un escritor está en ser auténtico, transparente y coherente. Para ello debe emplear su mejor lenguaje, todo lo cual contribuye a que lo valoren, precisamente, por su coherencia.
Aspira a ser original en sus obras y calcula que la fantasía histórica es un nicho desde el cual se puede hacer mucho y está trabajando en ello.
díaD: ¿Dónde se originan sus inquietudes para escribir?
Gonzalo Menéndez González (GMG): Desde pequeño, escribir y leer eran dos actividades que me resultaban naturales. Toda mi familia fue ese marco de referencias. Me marcó mucho un premio que obtuve con un cuento, a la corta edad de once años, en la primaria. Esa vez me entregaron un clásico como reconocimiento. También en el colegio Excelsior en Chile, a la edad de doce, obtuve otro. En casa, que se recibiera un libro por regalo, era motivo de alegría. Aún lo es, por supuesto. Con avidez nos turnamos la lectura de un buen libro. Siempre pensé que era así en las familias de mi entorno. Con el pasar del tiempo, supe que fue una virtud tener padres que nos inculcaran el hábito de la lectura, lo demás llegó solo.
díaD: De alguna manera su apellido (Menéndez) es asociado al interés intelectual y al cultivo del conocimiento. ¿Quién o quiénes estimularon en usted esta necesidad, si se puede decir así, de dejar algo escrito para la posteridad?, porque al fin y al cabo eso es lo que representa escribir.
GMG:Suena algo vanidoso mencionarlo de esta manera, pero siento mucho orgullo por mi padre y mi tío, quienes a su manera cada uno, y gracias a su dedicación e intelecto, lograron forjarse un sendero dentro de la sociedad panameña. En adición a ello, creo que escribir en sí es un hecho creativo, una forma de hacer y rehacer el universo. Jugamos a un dios que alcanza su satisfacción cuando alguien lee lo creado, y siente lo que esperamos que sienta. Trascender es parte de esa génesis. En cada cuento, poema o novela, van enseñanzas, misterios, alegrías, penas, humor y tantas sensaciones humanas, en el marco de una realidad matizada y especial, definitivamente la escritura es agotadora. Cada personaje debe adquirir vida propia, y esta concepción requiere por parte del escritor, una especie de desfase que le permita encarnar todos esos sentimientos mencionados. En otras palabras, ser varios en uno.
díaD: ¿Alguna experiencia previa al premio Rafael De León-Jones?
GMG: Casi ninguna en materia de concursos. Muchas horas de trasnocho y mucho papel a la basura. También otras páginas olvidadas, por allí, por mis caminos.
díaD: ¿Hubo alguna situación especial o influencia para tomar el camino de los cuentos o minicuentos?
GMG:El género de los cuentos y en especial, los minicuentos, es complicado y a la vez, fascinante para el escritor. Supongo que igualmente para el lector, si la obra es buena. En pocas palabras, y a veces, en formato en el cual se cuenta cada una de ellas, se debe generar una historia convincente y coherente, pero con la fantasía propia que caracteriza a los cuentos. La capacidad de síntesis del autor es puesta a prueba. Es un reto, y me gustan los retos. Sin embargo, hace años incursioné en las libertades sin restricciones que da la poesía libre. Cada género tiene sus particularidades. Para mí, la historia la escriben los escritores de cuentos, más que los cronistas.
díaD: ¿Qué pasó por su mente cuando se enteró que el premio de este año era suyo?
GMG:Por supuesto, alegría. Como mencioné, cada cuento es un esfuerzo que genera satisfacciones, y la obtención de un premio es parte de ello. En particular, este premio, fue iniciativa del reconocido escritor Carlos Fong, quien me incitó a participar. Carlos con su particular optimismo, me transmitió esa inquietud, y la acepté con responsabilidad. Mis compañeros del taller me apoyaron con sus comentarios agudos.
díaD: El fallo que le otorgó el premio no fue unánime. ¿Qué sensación le causa este hecho?
GMG:En primer lugar, la sensación es que la democracia funciona. Respeto lo expresado en el fallo, en particular, las razones por las cuales uno de los miembros del jurado no estuvo de acuerdo, y creo que es sabio escuchar para aprender. La perfección es un camino y se puede mejorar, no solo lo que se escribe, sino lo que se hace a diario. Eso es lo importante. Como sociedad, la diversidad nos hace mejores, porque permite diversas formas de pensamiento. Todas válidas. El jurado dividió su decisión y es respetable cada posición.
díaD: El jurado que cuestionó la calidad de los trabajos presentados por todos los competidores fue muy directo al señalar que: “ninguna de las narraciones cumple cabalmente con los elementos distintivos del género de minicuento o siquiera del cuento. ¿Qué diría usted en defensa de su trabajo?
GMG:Creo que la defensa como tal, la expresará el público con la obra premiada. Creo en mi trabajo de madrugadas y en las críticas de taller literario. Es asunto de gustos. No quisiera que lo obtenido con este premio, se diluya en una discusión etérea de percepciones, porque uno de los jurados no estuvo de acuerdo con los otros. Sin embargo, es importante mencionar que el Premio de Minicuentos es eso, minicuentos, historias en un formato reducido, de dos páginas máximo y no más. Uno de los miembros del jurado esperaba, mayor hiperbrevedad… Bueno, las bases del concurso no lo señalaban así. De haberse resaltado y fomentado, quizás nos habríamos forzado a ese formato. Quizás haya que revisar las bases. En todo caso estoy seguro, que aún sin leer los otros trabajos concursantes, se envió un buen esfuerzo literario. Al margen de lo sucedido, estoy muy satisfecho y creo que en nuestro pequeño país, estamos empezando a vivir una especie de “micro-Renacimiento” cultural. Eso se evidencia en la Feria del Libro, que cada año, crece y crece. En el día D, en los estudios de diplomado de la UTP, en la Tertulia Literaria, en fin, en buenos programas de cultura. También en concursos estudiantiles que resaltan valores culturales. Décimas, folklore y otras expresiones sociales son parte de esas evidencias. A pesar de que en la calle, la sociedad de consumo nos asfixia, siento que la semilla sembrada años atrás por tantos escritores e intelectuales, empieza a brotar lentamente, empieza a ver la luz. Ojalá podamos verla florecer también. Aquí se debe fomentar la lectura y la escritura, y no lo contrario.
díaD: Entiendo que la colección de “El síndrome y otros cuentos” es la suma de quince textos ¿Hay algún hilo conductor, están conectados o simplemente son “historias” que pueden subsistir de manera independiente?
GMG:Ese es un librito en el cual los cuentos están enmarcados en episodios de nuestra cotidianidad y nuestra historia. Algunos nombres cambiaron, hay situaciones tristes y otras jocosas, en fin, es diverso, pero con una estructura similar entre sus cuentos. Alguien me dijo, que mantenían una estructura clásica en la manera de contarlos. Supongo que hay algo de ello. Hasta ahora no me considero un revolucionario de las letras emergentes, tan sólo, alguien que quiere contar historias bajo su prisma.
díaD: ¿Para quién escribe?
GMG:Para mí, inicialmente. Después, para todos los que quieran oírme al leer. Para mí, el género más personal, sin duda es la poesía. Los cuentos son un hecho social. Permiten repetirlos, como hacían los juglares. De pueblo en pueblo alguien contaba historias, estas se transformaban ligeramente de boca en boca, con la naturalidad humana que da nuestra imaginación, hasta convertirse en entes autónomos que vivirían para siempre, gracias a la capacidad de transmisión que tenemos de contarnos mentiras, chismes…
díaD: ¿Tiene otras aspiraciones literarias?
GMG:Por supuesto. Creo que en primer lugar, publicar es la aspiración primaria de todo escritor. Hay algo de ego y vanidad tras ello, y no creo que haya alguien quien lance la primera piedra al negarlo. Los premios son parte del reconocimiento y estoy trabajando fuertemente en un libro de cuentos para el Premio Ricardo Miró del próximo año. Mientras, estoy concursando en varios certámenes de diferente formato, relatos hiperbreves es uno de ellos.
díaD: ¿Usted es geoquímico?
GMG:Sí, me gradué de Licenciado en Geoquímica en la Universidad Central de Venezuela. La geoquímica es totalmente desconocida en Panamá. Creo ser el único con esa profesión aquí. Por ello, hace años decidí que era necesario estudiar otra ciencia que me vinculara a la primera y me permitiera trabajar constantemente. Estudié Gestión Ambiental, y después de algunos estudios de Maestría y Postgrado, mi formación se volcó a ese campo. Es el que ejerzo en la actualidad.
En todo caso, ni la geoquímica ni la gestión ambiental, entran en contradicción con el hecho creador de la literatura; por el contrario, la labor de campo de estas actividades me han hecho ganar experiencias de las cuales se nutren mucho de mis cuentos.
díaD: Imagino que está consciente de que pisar el terreno de la literatura puede ser un camino lleno de escollos.
GMG:Sí, al igual que muchos otros campos, la literatura es un campo de batallas. El escritor debe sobrevivir con la dualidad de ser objeto y sujeto, es decir, debe desdoblarse en sus personajes y darle realismo a cada uno, al mismo tiempo, debe ser capaz de volver a pisar firme la realidad: familia, trabajo, rutinas del trabajo, del hogar, sacar a pasear al perro todas las noches, en fin, nadie dijo que sería fácil. Por otro lado, no hay duda que hay competencia y que está surgiendo una generación joven que quiere expresarse y publicar. Eso supone retos. Hay que estar entre los mejores si se quiere estar entre los seleccionados de las editoriales. Eso es trabajo, una labor muy personal, entre la página en blanco y el escritor.
díaD: ¿Hasta dónde pretende llegar?
GMG:Hasta donde me den las piernas…