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El estadio Azteca se llena de camisetas de Villa para recibir a España


Banderas rojigualdas, camisetas de Villa y el buen rollo que despierta la selección española salpicaron la marea verde que tomó el mítico estadio Azteca horas antes del amistoso entre la selección campeona del mundo, España, y la de México.

 

Decenas de antidisturbios convivieron desde el mediodía en la explanada que rodea al campo con el bullicio de los puestos de tacos y los vendedores ambulantes, armados de trompetas, banderas, pelucas con los colores del Tri mexicano y hasta de réplicas de esa Copa del Mundo que ahora mismo detentan los rivales.

 

 

"Va a ganar España", coincidieron ante Efe los mexicanos Emanuel y Adelina: él con entusiasmo, luciendo una camiseta de la Roja, y ella, con algo más de resignación, ataviada con la de su selección.

 

 

"El cariño que México le tiene a España es muy especial y se va a ver en las gradas", pronosticó Emanuel.

 

Así lo corroboran las camisetas -o playeras, como aquí se les llama- encarnadas que se exhiben en muchos de los puestos que rodean al Azteca, monopolizadas por un número: el siete del delantero asturiano David Villa.

 

 

Casi consiguen hacerle sombra a las de Javier Chicharito Hernández, también delantero y promesa del Tri. "Obvio que México ganará, Chicharito está de lujo", exclama la joven Aida Camacho, ataviada con sombrero y camiseta mexicana.

 

 

La fe que la afición tiene en el futbolista jalisciense se respiró en los alrededores del Azteca, llena de retratos de este chico bajito de ojos verdes, aunque Aida no duda en reconocer su debilidad por el portero español Iker Casillas.

"Está bien guapo", confiesa.

 

Se percibían muchos corazones divididos en la entrada del Azteca, los de aquellos que, ante la duda, decidieron combinar la camiseta del Tri con un sombrero rojo, o viceversa.

 

Otros, pese a lucir la playera tricolor, regateaban con algún vendedor avispado el precio de una sudadera de la selección española.

 

Además, el destino quiso que, irónicamente, el nombre de Chicharito luciera en el mercadillo en varias playeras rojas, pero no de la selección española, sino del inglés Manchester United, equipo por el que el delantero fichó a finales de junio.

 

Todo ello en las inmediaciones de un estadio con capacidad para más de 105.000 espectadores, y que además es el único del planeta que ha acogido dos finales mundialistas: la de 1970 (Brasil-Italia) y la de 1986 (Argentina-Alemania).

 

El encargado de un puesto de promoción se desgañita preguntando si alguien "le va al América", el equipo que actualmente cuenta con el Azteca como sede.

 

Pero el corazón del recinto, como las caras de los niños que corretean por él, se pintó hoy de rojo y verde.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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