El entrenador del Oporto, el portugués André Villas-Boas, consideró ayer que el favoritismo que le atribuyen en la final de la Liga Europa de hoy en Dublín frente al también luso Sporting de Braga "no sirve para nada" y auguró un partido "muy difícil".
En la rueda de prensa previa a la final, el técnico Villas-Boas, de 33 años de edad, rechazó el papel de favorito y avaló la calidad de su rival de hoy, que eliminó esta temporada a grandes clubes europeos como el Sevilla, el Liverpool, el Dinamo de Kiev o el Benfica.
"Lo importante es que el Oporto mantenga su propia identidad", apreció el joven técnico portugués, quien añadió que su equipo entrará en el Dublín Arena "con la máxima ambición".
Colaborador de José Mourinho entre 2004 y 2009, Villas-Boas aclaró que el Oporto de este curso es distinto al que conquistó la UEFA en 2003 bajo el mando del actual entrenador del Real Madrid y atribuyó el éxito de esta temporada a "la estructura del club y la calidad de los jugadores".
El conjunto blanquiazul ha completado una temporada de ensueño y de récord en la que ha vencido el campeonato sin conocer la derrota (27 victorias y tres empates) y ha alcanzado la final de la Copa de Portugal.
"No veo el fútbol de una forma tan táctica, son momentos de motivación. Se llega al éxito de las más variadas formas", explicó el entrenador portugués, quien resaltó que le gusta "dar libertad" a sus jugadores sobre el campo y "potenciar" su talento.
"No somos dictadores del comportamiento", agregó, al tiempo que reconoció la importancia del británico Bobby Robson, fallecido en 2009 y que apadrinó la carrera de Villas-Boas a principios de los 90.
El Estadio de Dublín tiene una capacidad para 50 mil espectadores.